Cómo detectar dificultades del lenguaje en los primeros años de vida. De 0 a 6 años.
06 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Qué linda mi todtuga...», dice Guille enternecido. «No todtuga, toRtuga», le corrige Mafalda. «ToDDtuga», se esfuerza en pronunciar bien sin conseguir ningún resultado. «No... toRtuga», le sigue insistiendo su hermana. Hasta que al pequeño se le ocurre la solución: «¿Y zi mejod la pateo?».
Esta tira cómica del genial Quino, protagonizada por un niño de habla infantil que no se separa de su chupete (pero que está enamorado de Brigitte Bardot), es perfecta para prevenir a los padres de lo contraproducente que puede resultar corregir con demasiada insistencia la articulación de los hijos. Los expertos en el tema recomiendan que, ante palabras mal dichas por parte del niño que está todavía en proceso de adquisición del lenguaje, el adulto debe pronunciarlas correctamente pero no obligarlo a interrumpir su discurso para repetir la palabra. Volviendo al ejemplo anterior, quizá Mafalda podría haberle respondido de esta manera: «Sí, Guille, tu toRtuga es realmente linda». Y a disfrutar del momento.
El lenguaje de los niños es un aspecto fácilmente observable y su progreso, adecuado o no, es una información muy valiosa que hay que saber interpretar. Para ello existen unas pautas evolutivas que, aunque no se pueden tomar de forma rígida, resultan de gran ayuda para detectar situaciones de alerta. Además, hay ciertos indicadores que avisan de que algo va mal. Por ejemplo, es necesario llevar al niño al logopeda (el especialista en evaluar y tratar alteraciones de la comunicación y del lenguaje) en los siguientes casos:
Parece que no escucha cuando le hablan, como si fuera sordo.
Pierde la voz con frecuencia, se pone afónico.
No se le entiende cuando habla.
Solo es capaz de comer menús triturados o biberones.
Se atraganta con frecuencia.
Come con la boca abierta.
Habla con dificultad.
No vocaliza correctamente.
Tiene dificultades con la lectoescritura.
En definitiva, ante la duda es mejor actuar cuanto antes. Una derivación a tiempo, aunque solo sirva para descartar problemas, es la mejor decisión.