Los secretos de Pinocho

Patricia Cotón SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

Un torneador gallego enseña el trabajo en madera durante la exposición itinerante «Contornos»

21 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El arte habita en los bosques gallegos, en cada árbol, en su tronco, en la madera maciza del mejor paraje natural y, por supuesto, en las manos de los torneros que moldean cada trozo de leña para convertirlo en una pieza típica de la artesanía gallega.

La Fundación Centro Galego da Artesanía e do Deseño es consciente de la importancia del talle de madera en la cultura tradicional gallega y por eso llevan ya tres años organizando la Mostra Itinerante de Madeira Torneada Contornos, que este año hizo una parada en la sede del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia.

La sala de exposiciones de la sede estuvo cubierta en los últimos días por la belleza natural de las obras de 38 autores procedentes de toda España y de Francia que mediante sus piezas de madera únicas en el mundo trataron de transmitir al público la esencia de un oficio que todavía sigue vivo. La exposición recoge el diseño y la funcionalidad, con obras como cuencos y platos que sirven para el día a día y otras piezas puramente artísticas para el deleite de la vista. Un total de cincuenta obras de arte elaboradas con madera de roble, abedul, teixo, faia y buxo, entre otras especies.

Los protagonistas de la muestra son tanto torneros profesionales como artesanos aficionados que comparten la satisfacción de imaginar algo y darle forma con sus propias manos, convertir un simple trozo de madera en una auténtica obra de arte artesanal.

El oficio en la sangre

Para despedir la exposición, que finaliza hoy, ayer acudió la directora xeral de Comercio, Nava Castro, que fue recibida por el tornero Vicente Ledo, que estuvo toda la mañana haciendo una muestra en directo de su trabajo. Este artesano tradicional lleva el oficio en la sangre, ya que tanto su abuelo como su padre eran carpinteros y torneros de profesión y aunque para él es una afición, elabora cada pieza en su taller de la aldea artesana de A Fraga (Xermade), como si fuera el más valioso de los tesoros. Vicente cree que la tradición de moldear la madera está muy poco valorada y afirma que «la gente a veces se queja si una pieza es cara pero no tiene en cuenta el trabajo que hay detrás y que es una obra única». A pesar de ello, este artesano cree que cada vez más gente se aficiona al torno, aunque no sea económicamente muy rentable.

Toda obra de arte lleva su tiempo y en cuanto a la madera, los torneros pueden tardar unas horas en elaborar una pieza normal, o varios días si le añaden tintes y aditivos para decorarla o se elaboran con varios tipos de madera. El esfuerzo de su trabajo se reconoce en el Encontro de Torneiros que se celebrará en Xermade del 23 al 26 de septiembre, en donde los expertos enseñarán a los nuevos aficionados los secretos de este arte milenario que sigue trabajándose al estilo tradicional.

El acercamiento de la artesanía y la escultura ha marcado esta muestra itinerante, como punto de partida de futuras colaboraciones entre estas dos disciplinas, con el valor añadido de lo hecho a mano y de la madera convertida en obra de arte.