Los vecinos de Castro, en Dodro, no ocultan su alegría por tener al fin un acceso digno para ir a la iglesia, prometido hace diez años con las obras de la autovía
23 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los vecinos de la aldea de Castro, en el municipio de Dodro, vuelven hoy a la información del día pero no para quejarse o para protestar, como en otras ocasiones. Todo lo contrario. Al fin, las obras de la autovía del Barbanza le dieron una alegría a este núcleo de Dodro, cuyas gentes hablan de «unha verdadeira marabilla», en alusión a una pista abierta de forma reciente. Proyectada hace más de diez años a raíz de las obras iniciales de la vía rápida, el nuevo camino les permite tener un acceso digno a pie y en coche para ir a la zona de Montiño, en la que se ubica la iglesia parroquial de San Xoán de Laíño, la casa de cultura y el campo de fútbol.
La apertura del acceso era una de las grandes reivindicaciones de la aldea y, desde luego, le supuso muchos disgustos y sufrimientos en los últimos años, en los que el servicio para ir a la iglesia era un paso subterráneo de apenas 2,5 metros de anchura y que hoy califican de «tobo do raposo». «Houbo que sufrir moito pero, por fin, temos un bo camiño para ir a igrexa e a casa de cultura», decía ayer una vecina. Las obras para ejecutar la pista comenzaron, justamente, el 11 de agosto pasado, y se ejecutaron «moi rápido», tal y como reconocen las personas beneficiadas.
Cuando el camino aún no estaba asfaltado, más de un vecino ya lo recorrió con su coche. Hace un mes, aproximadamente, que está prácticamente acabado aunque quedan por ultimar la cuneta y la colocación del guardarraíl. Además, la Xunta dejó más terreno expropiado para, en caso de ser necesario, ampliar la pista hacia la zona de monte.
«Danos un gran servicio», opinaba ayer una vecina a lo que otra añadía «hai tempo que a aldea de Castro non tiña unha alegría tan grande». Además de servir de acceso a la iglesia y a la casa de cultura, la pista se ha convertido ya en la «avenida do colesterol» en alusión a que muchos vecinos la recorren en su paseo diario. En este sentido, uno de los vecinos ya casi echa de menos que la pista no sea más ancha de modo que hubiera un paso específico para los peatones y, con ello, garantizar su seguridad.
La pista ya estaba proyectada a raíz de la construcción de los dos primeros carriles de la autovía, hace más de diez años, e incluso un tramo de la misma ya estaba abierto. No obstante, la parte final quedó sin habilitar debido a unos problemas en la expropiación del terreno que, finalmente, se superaron para felicidad de la aldea de Dodro. Atrás queda ya la necesidad de cruzar el angosto túnel que, durante el invierno, quedaba intransitable debido a la lluvia. Ayer, una parte del paso volvía a estar llena de agua. Con la pista nueva, el túnel aún es, obligatoriamente, lugar de paso para ir a las propiedades de monte de los vecinos pero también a los depósitos de agua aunque, como señala una mujer, «aí vaise moito menos que a igrexa, que imos todos os domingos». Los vecinos de Dodro tienen palabras de agradecimiento para las personas que, a nivel de la Xunta, ayudaron y trabajaron para que la pista fuese una realidad, de modo que mencionaron a uno en particular, Olimpio Pérez Castro, vecino de la aldea de Rialiño, además de a Rafael Lampón, presidente de la Comunidade de Montes Balouta e Fontecoba.