El dúo noruego funde la tradición del canto «sami» con el jazz en el templo de Santa María do Camiño
07 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El talentoso contrabajista Steinar Raknes, comparado con el legendario bajista y compositor Charles Mingus, y la cantante de yoik Inga Juuso, el dúo noruego Skaidi, fueron ayer la gran primicia de la jornada en el Festival dos Abrazos con un concierto en la iglesia de Santa María do Camiño, actuación que volverán a repetir hoy, a las 13.00 horas. Inga es la única yoiker que vive en Noruega de su canto, el yoik , un modo de expresión musical del pueblo sami (no lapón, término peyorativo o xenófobo).
-¿Qué significa realmente el canto «yoik»?
-Es una tradición vocal especial, un canto a capella del pueblo sami que habita en Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Este canto se usó en la religión, entre los chamanes, pero también es usado a diario por la gente sami .
-¿En que situaciones se canta normalmente?
-Se hace el mismo uso que se cuando se canta en la vida diaria: en las celebraciones, en las bodas y en las montañas.
-¿Es un canto que se improvisa?
-No es música improvisada sino una música con unas normas muy estrictas, en círculo, con hasta siete o nueve octavas, hasta el punto de que ningún yoik es igual. Cada persona tiene un yoik diferente, pues dentro de esas normas estrictas cada una lo hace de una manera personal.
-Los «yoik» sobre personas son relativamente nuevos y los de animales muy antiguos. ¿Es así?
-No. Originalmente eran sobre gente, animales, lugares, montañas, ríos, ... Pero no se es yoik sobre algo sino algo, como no pintas sobre una manzana sino una manzana.
-¿Hay diálogos, entre cantos «yoik»?
-En principio no. Pero hay situaciones, como en las bodas, en las que se puede establecer ese diálogo, pero entendido más bien como una competencia.
-¿Cómo surgió esta unión entre la tradición «yoik» y una música contemporánea como es el jazz?
-Al conocernos hace diez años encontramos este camino musical cuando tocábamos en grupos grandes. Entendimos que la mejor manera de ser fieles a esa tradición era como dúo.
-¿Y no recibieron críticas de los «yoiker» más puristas?
-Ellos no pueden criticarme porque yo soy una yoiker tradicional. Nosotros somos fieles a la tradición pero introduciendo instrumentos que no se habían utilizado. Antes el yoik estaba prohibido por la Iglesia, lo consideraban un pecado. Y aún hay parte de la población sami que lo considera un pecado por lo que allá nunca cantamos en una iglesia.