Bertamiráns guarda un rincón de Italia

SANTIAGO

Rosanna dejó su país para regentar con Anselmo la vinoteca A Reserva

24 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La vinoteca A Reserva, Casa do viño, guarda desde hace dos meses una historia muy especial. Los actuales dueños, Rosanna y Anselmo, se conocieron haciendo el Camino de Santiago. Ella, italiana. Él, originario de A Gudiña. En el último tramo, ya en tierras gallegas, se iba forjando una amistad con cada paso. Más tarde, se convirtieron en pareja. Y hace un tiempo, Rosanna dejó su puesto como profesora en Italia para mudarse a Bertamiráns y dedicarse a algo completamente distinto: regentar una vinoteca.

Cierto es que en plena crisis económica, con negocios cerrando todos los días, hay que ser valiente para abrir un establecimiento, y más hostelero. Sin embargo, la ilusión «e as oportunidades que atopas» pesaron más a la hora de tirarse a la piscina. Y la cosa parece que por el momento va bien. Ellos cogieron el local por un traspaso, y eso les dio ya una primera clientela asegurada, que llevaba tiempo acudiendo al lugar. También se decidieron a ofrecer tapas calientes. Fue entonces cuando el boca a boca comenzó a funcionar y llegaban nuevos clientes que habían oído hablar de un local situado en la plaza A Canela donde se comía bien.

Además de la espectacular decoración «como nunha cava», y de unas tapas y raciones con las que acompañar vino venido de todo el mundo, Rosanna y Anselmo preparan también platos por encargo, como arroz con lubrigante o cabrito asado. Eso sí, hay que avisar al menos con un día de antelación.

A la italiana

Y como no podía ser de otro modo, a las tostas, raciones y vinos había que ponerle el toque italiano. «Os platos italianos teñen moita aceptación porque á xente chámalles a atención», explica Anselmo.

De todos modos, el principal atractivo de A Reserva es su selección de vinos. Además de las denominaciones de origen gallegas tanto de blancos como de tintos, se pueden encontrar vinos de Rioja, Ribera del Duero o La Mancha. Y también una selección de caldos internacionales. De hecho, están desarrollando unas jornadas donde se pueden catar vinos italianos, y este mismo fin de semana, los clientes podrán probar vinos chilenos. Todo acompañado de tapas típicas de la zona. Los clientes, al parecer, son abiertos y prueban un poco de todo, siempre en base a cuál es el vino que escogen habitualmente.

Y poco a poco, la cosa va creciendo, porque los propietarios de A Reserva tienen preparadas jornadas de cata en las que enólogos enseñarán a los interesados como distinguir un buen vino. La experiencia piloto ya ha tenido lugar y «a cousa vai moi ben, estamos moi contentos», sentencia Anselmo.