Los vecinos de Fontiñas reclamaron mejoras en varias calles y Bugallo tuvo que desmentir cotilleos como la llegada de Ikea o inauguraciones de la reina Isabel II
21 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El estado del nuevo pabellón, del Rexistro Auxiliar o el aspecto de la calle Berlín pasaron a un segundo plano en el pleno extraordinario que tuvo lugar ayer en el Pazo de Raxoi con motivo del treinta aniversario de las corporaciones democráticas. Así, los puntos del día fueron eclipsados por rumores sobre futuras inauguraciones de la reina de Inglaterra o una dudosa llegada de Ikea a la ciudad.
A las seis de la tarde cerca de unos treinta vecinos de Fontiñas llegaron al salón de plenos, donde el personal del Ayuntamiento les explicaba que los concejales se sientan a la derecha y la oposición lo hace a la izquierda. Cuando la mayoría ya había tomado asiento, llegó el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, que después de saludar a los presentes y señalar el hecho de que los nuevos ocupantes de la sala eran mayoritariamente mujeres, dio paso al orden del día.
El primer tema de la sesión fueron las obras del polideportivo de Fontiñas. «Durante la construcción salió agua», explicó uno de los vecinos; a lo que el alcalde contestó que «seguramente estaría mejor en frente y sería más barato». Pese a los inconvenientes, Bugallo informó que este pabellón entraría en funcionamiento el próximo año.
El alcalde compostelano quiso conocer la valoración que hacían los asistentes del Rexistro Auxiliar. Pese a que ninguno de los asistentes conocía la ubicación del centro, Bugallo celebró que este edificio esté siendo más utilizado por los vecinos de lo que se esperaba.
El aspecto de la calle Berlín fue uno de los temas del día más comentados. A la pregunta de quién estaba contento con los resultados, 19 personas levantaron la mano, acción que nadie repitió cuando se preguntó «¿Y a quién no?». Sin embargo la timidez pronto quedó a un lado y dos mujeres de la primera fila de los concejales criticaron el elevado coste de la obra o la escasa utilidad del carril bici.
Reclamaciones y rumores
Unas calles dieron paso a otras y algunas de las asistentes empezaron a preguntar por los baches de la calle París, las próximas obras de la vía Londres o si estas serían inauguradas por la Reina de Inglaterra, cuestión que el alcalde desmintió entre risas. El pleno se fue animando y los vecinos empezaron a pedir al alcalde no solo mejoras para Fontiñas, sino para otras zonas de la ciudad.
Uno de los últimos temas del orden del día fue la programación del centro sociocultural, con la que los asistentes afirmaron estar «muy contentos». Sin embargo, el alcalde también tuvo que anotar algunas futuras mejoras en este aspecto, ya que los asistentes reclamaron más espacio, más tiempo, que se arreglen tres ordenadores que están estropeados y que vuelvan a tener cine los viernes.
Comenzó entonces el turno de ruegos y preguntas. Una de las mujeres preguntó por el parón de las obras de As Cancelas a lo que el alcalde contestó que el retraso del centro comercial de la zona se debía a que la empresa a la que pertenece ha sido comprada por las hermanas Koplovich y finalmente no abrirá sus puertas hasta 2011. Sin embargo, la calle y el parque infantil previsiblemente estarán listas en el mes de julio.
Como cierre, una mujer preguntó sobre los rumores de llegada de una tienda de Ikea a la ciudad, asunto que el alcalde desmintió, aunque también reconoció una oferta del Ayuntamiento para que la tienda de muebles se estableciera en el polígono de Costa Vella, pero la multinacional «nunca estuvo interesada». A la salida del pleno, los asistentes tuvieron una visita guiada por el Pazo de Raxoi, sin embargo el alcalde quiso ejercer de anfitrión y explicó la procedencia de las lámparas en una gran lección de historia.