Rafael Rey, presidente de la Asociación de Agencias Inmobiliarias, cuenta con una de las agencias de la ciudad dedicadas a la venta de inmuebles de segunda mano y también al mercado del alquiler. -¿Llegarán las subastas de pisos también para inmuebles de la ciudad? -De producirse será en un porcentaje muy pequeño, porque Santiago sigue siendo una ciudad donde se quiere vivir. Las subastas son de segundas viviendas, que son las que primero percibieron la crisis y las que más la han sufrido. Las subastas de estos días corresponden a viviendas en zonas de playa, como Corcubión, Muros, Malpica, Fisterra, donde los promotores y constructores metieron dinero y ahora tienen que deshacerse de ese problema. -¿Cómo se comporta el sector actualmente? -Empieza a notarse algo diferente en la compra-venta. Por mi experiencia, no sé si ha sido suerte, pero se produjeron algunas operaciones recientemente después de meses parados. El sector empieza a moverse y se perciben algunos indicios de mejoría. Aún no es para lanzar las campanas al vuelo, pero hay indicios. Los precios de segunda mano se mantienen, ni suben ni bajan, excepto en los casos especiales que el vendedor tiene prisa por diversas circunstancias. -¿Qué vivienda está en mejor situación, la de primera o de segunda mano? -La de primera mano tiene las ventajas del ascensor, garaje y que es nueva, pero su precio es inalcanzable para la mayoría. La de segunda mano ofrece precios accesibles, pero hay que hacer renuncias. Hay zonas que tienen mejor salida, por sus precios, como Pontepedriña o Vista Alegre. Sin embargo, San Lázaro es un barrio caro. -Los visados se dispararon el año pasado, pero no las obras reales. -El miedo a las Normas do Hábitat aceleró la petición de visados y licencias antes de la entrada en vigor para eludirlas. Sin embargo, muchas, la mayoría, no se han comenzado y no lo harán hasta, por lo menos, el 2012. Hay que aplaudir las normas, pero llegaron en un mal momento.