Las apreciaciones de los catadores profesionales resultan tan poéticas que los vinos, o los aguardientes y licores, como fue el caso de la cata a ciegas que tuvo lugar ayer en el Instituto de Formación Profesional Compostela en Lamas de Abade, son un glosario de sensaciones. Fueron diez los profesionales del sector, integrados por directores técnicos de Consejos Reguladores, sumilleres, distribuidores y periodistas especializados que realizaron a ciegas la de 22 aguardientes, 12 licores de hierbas y otros tantos licores café. Y coincidieron en destacar la gran calidad de los cuarenta y cinco destilados que están dentro del Consejo Regulador de los Aguardientes y Licores Tradicionales de Galicia que protagonizaron la prueba de la Asociación Gallega de Catadores. La valoración la corroboró la doctora en Química e investigadora de la Estación de Viticultura y Enología de Galicia en la línea de Aguardientes Sandra Cortés, que destacó «la intensidad aromática de unos aguardientes sin defectos, con peculiaridades propias de las variedades, con diferentes matices», y añadió que en la boca son «suaves, redondos y con mucho extracto». La jefa del departamento de Calidade Diferencial del Ingacal, Ana Fernández , abundó en la «magnífica variedad de sensaciones en boca» de estos aguardientes, que concretó en matices a frutas, hierbas y tostados. La apuesta de las empresas por la calidad se basa en cuidar la elaboración tradicional y en el almacenamiento del bagazo, que es fundamental para el resultado. La segunda parte de esta cata ciega tuvo de protagonistas a los licores de hierbas y de café. De los licores café dijeron que estaban bien ensamblados, sin que destacase el aguardiente sobre el café ni a la inversa. A la vista resultaron limpios, brillantes, con notas marrones chocolate y con reflejos de tipo ocre. Y en la boca, largos y persistentes, con notas en chocolate y cacao. En algunas hasta encontraron notas a frutos secos, a turrón y a avellana. Reconocimiento científico. El Centro Ramón Piñeiro para a Investigación en Humanidades rindió un cálido homenaje a la profesora italiana Giulia Lanciani , del que es colaboradora desde su creación como experta en poesía trovadoresca gallego-portuguesa, por lo que formó parte del comité de expertos de este centro dependiente de Política Lingüística que en su día asesoró al equipo que elaboró la base de datos de lírica medieval disponible en Internet. Giulia está a punto de jubilarse, por lo que le han expresado su reconocimiento con la entrega del libro A melhor dona de quantas fez Nostro Senhor , que reúne una treintena de artículos y contribuciones aportadas por profesores e investigadores del Centro Ramón Piñeiro y de las tres universidades gallegas que en algún momento trabajaron con esta especialista, catedrática de Lingua e Literatura portuguesa e brasileira en la Universidad de Roma Tre. La profesora Lanciani también se implicó en la traducción de autores como Carlos Casares . Un «pincha» santiagués en Moscú. Nada mejor para poner al día a los moscovitas que un pinchadiscos compostelano, un Dj (un deejay, o dillei, como dice Carlos Blanco , que es como debería escribirse la abreviatura en inglés de discjockey , si no lo han incluido ya en el diccionario de la RAE). Allá se fue con su particular scratching Javier Rial Sierra , que tocó en el club Propaganda de Moscú, a donde espera volver pasando por San Petersburgo y después de ir a Nápoles en el mes de abril y de una gira por Estados Unidos y Canadá.