El PP y el PSOE dan los primeros pasos para renovar a los cabezas de lista de Teo, ante el temor de que ambos candidatos promuevan una moción de censura
13 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Hablaremos después de las elecciones autonómicas». Así se manifestaban semanas atrás destacados miembros del PP de Teo, los mismos que desde hace tiempo han reclamado un cambio de rumbo que pasa por desmarcarse del ex alcalde, Armando Blanco. Superado el 1-M, con una victoria popular bajo el brazo, pero con unos resultados en Teo que no son nada del otro mundo para las siglas de la gaviota, los votos teenses puede ser a nivel interno la excusa perfecta para promover la tan anunciada y nunca conclusa renovación.
Atrás quedan aquellos tiempos en los que el secretario provincial del PP, Jesús Almuíña, definía a Blanco como «un alcalde que sucesivamente gaña as eleccións». No solo ha llovido mucho desde entonces, sino que la conversión de Armando Blanco en líder de la oposición no convence en modo alguno a los actuales dirigentes populares, que a nivel interno reconocen que este es un buen momento para promover un cambio en Teo.
Que Armando Blanco es un político cuestionado en sus propias siglas es un secreto a voces. Hasta el momento, la única persona que lo había demostrado en público es el ahora ex concejal Manuel Vázquez Pallas, que en septiembre del año pasado abandonó el grupo municipal semanas después de afirmar que «non estaba disposto a facer o que diga Jano Leis», el portavoz socialista teense y secretario local, al que también en su propio partido parecen haberle puesto fecha de caducidad.
Semejante argumento de Pallas solamente puede entenderse en clave local, ya que esta connivencia entre el ex alcalde y el aspirante a serlo por el PSOE ha servido para ofrecer a los teenses una oposición otrora impensable que asusta, sobre todo, a sus respectivos partidos.
Crisis en la familia socialista
La primera brecha entre el candidato socialista y buena parte del aparato de su partido se produjo en julio del 2007, cuando el PP y el PSOE negociaron en el mismo salón de plenos un acuerdo común que les garantizase sendas dedicaciones exclusivas a dos concejales de sus respectivas siglas.
El segundo descalabro al ideario de los votantes socialistas de Teo llegó después de que las comisiones negociadoras del BNG y el PSOE anunciasen un pacto de gobierno que nunca llegó a formalizarse por el desmarque de los socialistas, con Jano Leis como ideólogo del nuevo mapa político, que dejaba al Bloque en minoría y necesitado siempre del apoyo de facto o la abstención de alguien de la oposición para aprobar hasta el asunto más nimio del debate plenario.
La oposición consensuada entre PP y PSOE ha disparado en varias ocasiones el temor de una moción de censura. De hecho, el propio Armando Blanco anunció en el pleno del pasado mes de diciembre su disposición a iniciar contactos con quien hiciera falta para desbancar al Bloque y a Martiño Noriega de la alcaldía teense. Jano Leis negó la mayor y públicamente descartó cualquier pacto. Sin embargo, sus palabras no resultan creíbles para un sector crítico del PSOE que germinó tras el descalabro de la candidatura de Leis, que dejó a los socialistas como tercera fuerza en Teo pese a que los socialistas daban por hecha su victoria.
La evolución de los acontecimientos y el distanciamiento creciente entre Jano Leis tanto con la propia militancia socialista, como con los demás altos cargos de la comarca compostelana, han hecho el resto. Superadas las elecciones, los socialistas, al igual que el PP, creen que es el momento de depurar responsabilidades, sobre todo porque, afirman, tal y como están las cosas, una moción de censura con el beneplácito por acción y omisión del PSOE teense no es algo tan descabellado.