El joven ala no ha dejado de superar exámenes y, con partidos como el del sábado, anuncia que no tardará en doctorarse
13 ene 2009 . Actualizado a las 17:08 h.Chipi lo descubrió, Venancio enseguida vio que era un jugador con proyección y ahora, de la mano de Tomás de Dios, le está llegando la hora de la consolidación. Todo se lo ha ido ganando paso a paso.
Cuando Chipi dirigía al filial lo reclutó. Entonces el joven Pola era todavía un imberbe de dieciséis años que estaba en una preselección gallega. Al técnico le llamó la atención la capacidad que demostraba para decidir y escoger casi siempre la mejor opción. Recomendó su fichaje. «Ya se veía que el margen de progresión era grande», recuerda Chipi.
Cuando el Lobelle le puso a Pola sobre la mesa la posibilidad de trasladarse a Santiago, no lo dudó e hizo la maleta.
Sin dejar de crecer
Su paso por el segundo equipo fue casi testimonial. Llevaba quince días en Compostela cuando Venancio le pidió a Chipi un jugador para los entrenamientos de la primera plantilla. Le enviaron a Pola.
Al chaval le bastó una sola sesión de trabajo para llamar la atención del hoy seleccionador nacional. «Lo vio y se lo quedó -comenta Chipi-. Siguió entrenando con los profesionales, aunque al principio venía a jugar algunos partidos con nosotros. Pero ya se instaló arriba».
Hace ya tiempo que Venancio López pronosticó un futuro prometedor para Adrián Alonso, Pola. «Llegará lejos, porque tiene cualidades y, sobre todo, porque quiere ser jugador».
El tiempo le ha dado la razón y Tomás de Dios lo ratifica: «Es un espejo de lo que busca el Lobelle con la cantera desde la llegada de Venancio. El primer año fue de aprendizaje, porque apenas jugó con el primer equipo. Después no tuvo problemas en ir a Sevilla, al Nazareno, para seguir madurando. Y ahora su rol en el Lobelle es como el de Alemao, Carlinhos, Manu, César, Leitao, Eka... el de un primera línea. Eso no quita para que siga poniendo interés en aprender y en superarse. Y trabaja para el colectivo». Entre las cualidades de Pola, destaca dos por encima de todas: «Es un gran robador de balones y es un buen jugador sin balón».
No ha sufrido lesiones graves, pero sí pequeños percances que le han restado continuidad. En forma, está llamado a convertirse en un referente de primer nivel y partidos como el del sábado frente al Caja Segovia lo atestiguan. Roba, repliega, trabaja y cada vez se atreve más y con más éxito en el uno contra uno. Sigue creciendo.