La falta de un escaparate que dé a la calle y el hecho de que no haya tiendas que funcionen como un anzuelo condiciona las ventas de estos negocios agrupados
16 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«As grandes cadeas de tendas, que son o motor do comercio, nunca se interesaron polas galerías comerciais». Esa es una de las principales razones por las que este tipo de lugares no han tenido éxito ni en Santiago, ni en Galicia. En Compostela, las galerías son hoy en día lugares tranquilos. Demasiado tranquilos.
«Como teño un escaparate pequeno que dá á rúa, hai xente que se achega e moitas veces comenta que nin sabía que aquí había un tenda». Sagrario Mareque, propietaria del comercio de ropa femenina Xeila, tiene claro que las galerías comerciales no están ni mucho menos cerca de ser un buen negocio. Ella lleva alrededor de 15 años establecida en las galerías Viacambre, las primeras que se abrieron en la capital de Galicia y en la que actualmente hay al menos cinco locales en venta o alquiler. «Cando abrín, pensei en cambiar a un local que dese á rúa, pero son demasiado caros», comenta Sagrario Mareque. Una opinión que comparte Rosa Rodríguez, propietaria de la tienda de ropa infantil El escondite inglés, situada al fondo de las galerías de Xeneral Pardiñas. «Aquí pago al mes 500 euros y por un local de estas características en la calle podría llegar a pagar 4.000».
Seguramente, y tal y como se organizan habitualmente las galerías, esta propietaria debe hacerse cargo de parte del coste de la limpieza de la galería y, de forma individualizada, de la luz. El agua a veces es un coste compartido. Otras, cada uno tiene su contador y paga según gasta.
Hostelería
Vicente López-Veiga, directivo de la asociación de comerciantes Acotes, aclara que otra de las principales carencias de los locales que se ubican dentro de las galerías es el hecho de no dar a la calle. «O comercio de rúa, o bo que ten é que alguén pasa por diante e pode entrar a mercar. Nas galerías non pasa iso». Rosa Rodríguez lo sabe. «Aquí tienen que venir a propósito. Los que estamos dentro de galerías nos perdemos la oportunidad de la compra compulsiva», es decir, pasar, ver y comprar.
Por eso, lo que antes eran pequeñas tiendas, ahora se han reconvertido en locales de hostelería, en oficinas y en academias de diverso tipo. Incluso hay alguna clínica. «Nas galerías agora abren sobre todo negocios que non precisan dunha presenza continua, como poden ser aseguradoras», afirma López-Veiga. Un problema que llevo a las galerías Multicentrum a cerrar. Hoy en día, el lugar donde antes había pequeñas tiendas, se ubica un Opencor. «Ás Multicentrum pasoulles que non había un negocio que atraese á xente, por iso remataron por pechar», asevera el directivo de Acotes. Sagrario Mareque incide. «Funcionan os negocios como os de reparacións, que tes que buscar e dáche un pouco igual onde estean».
Y cuando un negocio decide cerrar, es difícil que abra otro. La agencia Amor asegura que a pesar de que los locales se alquilan a bajo precio (en las Viacambre hay uno que cuesta 175 euros mensuales), la gente no está interesada en abrir un comercio allí. «Como oficina aínda teñen saída, pero as galerías, se teñen saída, son sobre todo lugares de paso», sentencian.