La laparoscopia, una técnica que permite operar a un paciente sin necesidad de abrirlo, avanza en el servicio de Urología del complejo hospitalario, y más del 20% de los tumores de riñón y próstata ya se realizan por ese procedimiento. Este año se prevé alcanzar las 150 operaciones en esta especialidad por esa técnica: «Todas las semanas se hacen ya intervenciones, y cada vez se impondrá más», indica Serafín Novás, cirujano urológico que usa laparoscopia y que ejerce en el Hospital Clínico.
«Hace años se solía decir que a grandes cirujanos, grandes incisiones. Ahora empieza a ser al revés, y lo que prima es la cirugía mínimamente invasiva o, como en nuestro caso, la cirugía mayor no invasiva, porque son intervenciones de envergadura. Es una nueva forma de operar de difícil aprendizaje, que exige años de entrenamiento», indica este especialista.
Novás explica que en los últimos años se ha producido una reconversión en la cirugía urológica. La laparoscopia avanza en esta especialidad desde 1992 y cada vez hay más. «Yo he sido de los últimos en reconvertirme. Realmente esta nueva forma de hacer cirugía es difícil, porque requiere adaptarse a un utillaje muy pequeño y específico, y aprender a manejarlo exige su tiempo. Pero en ciertos pacientes, como en las personas más obesas, resulta más cómodo».
La laparoscopia en esta especialidad se efectúa con anestesia general. Al paciente se le realizan cuatro orificios y, mediante unos instrumentos quirúrgicos punzantes, que se denominan trócares, se le hace la intervención. En uno de los orificios se introduce una cámara, que permite controlar la evolución de la cirugía; y otro es para aspirar.
Menos incómoda y dolorosa
Las incisiones son muy pequeñas y permiten una recuperación más rápida. «Es un procedimiento menos molesto para el paciente, que normalmente a los 3 días se va de alta para su casa. Además, el posoperatorio es menos incómodo y menos doloroso, y el período de recuperación más corto. El problema es que el acto quirúrgico en si resulta algo más caro, porque se consume más durante la operación, pero como contrapartida permite agilizar la lista de espera y una mayor rotación de las camas del hospital, por lo que si se tienen en cuenta todos los factores incluso económicamente compensa», indica Serafín Novás.
Una operación de urología por laparoscopia es difícil que dure menos de dos horas y media, aunque «hay materiales y aparataje nuevo que facilita esta intervención, como monitores que ofrecen mucha más precisión». En los hospitales Clínico y médico-quirúrgico de Conxo -como antes en el Xeral- se han adaptado progresivamente varios quirófanos para poder realizar esta cirugía, con la incorporación de los materiales y equipos necesarios.
De todas formas, el mayor avance en Santiago se ha producido con el nuevo quirófano «inteligente» del Hospital de Conxo, una instalación que permite memorizar datos y programar según las peculiaridades más habituales del cirujano, y que está preparado para la laparoscopia más avanzada.