Galicia y el Sáhara, muy cerca


La llegada todos los veranos de los niños de los campamentos saharauis a Galicia es ya una tradición año tras año. Vienen para conocer nuevas costumbres, poner al día su precaria salud y entrar en contacto con otras familias que al final acaban aprendiendo tanto como enseñan. Sin embargo, es la primera vez que se celebra una fiesta en toda regla gallega saharaui, en la que lo más típico de ambas culturas hizo disfrutar de una tarde de juegos y pasatiempos a niños y mayores. El colegio de Teo acogió este evento, organizado por la asociación Solidariedade Galega co Pobo Saharaui, cuyo delegado en Galicia es Ahmedu Mojtar Abdalahi , en el marco de Vacaciones en Paz. Al acto asistió el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana , quien charló con mujeres y niños saharauis en una jaima, la vivienda tradicional de los nómadas del desierto. En esta primera fiesta se reunieron alrededor de tres mil personas entre niños, familias de acogida y personas solidarias con la causa. La fiesta se planteó como un encuentro festivo con el que fomentar la convivencia y el concierto entre las distintas personas y colectivos que participan en el programa Vacaciones en Paz. Aprovechando su presencia en este acto, Quintana destacó la importancia de que los refugiados puedan evitar por un tiempo las condiciones de vida de los campamentos de Tinduf, en el desierto argelino. El líder nacionalista manifestó que el Gobierno gallego comparte el sentimiento general de deuda histórica con este pueblo.

Un joven vecino de Tallós, en el municipio de Dodro, hizo ayer la pesca de su vida. A primera hora de la mañana, Javier Vicente Somoza, acompañado de su amigo y vecino Pablo Tourís, se fue a practicar la pesca submarina -una afición que cultiva desde pequeño- a la zona de Punta do Couso, en Ribeira, y acertó a capturar una lubina que pesó 7,5 kilogramos. Hasta ese momento, la lubina más grande que había pescado Javier pesó dos kilos. Además de la imponente lubina, la pareja se llevó a casa un pulpo y tres sargos. Javier no tardó en encontrar cliente para su pieza estrella. El restaurante Fogar de Breogán, de Padrón, pagó cien euros por la lubina para hacer las delicias de varios exigentes comensales.

El compostelano Emilio Cao actuó ayer en la segunda jornada del Festival dos Abrazos. Lo hizo en dos sesiones de cuarenta minutos, de mañana y tarde, en Santa María do Camiño, demostrando la maestría a la que ya tiene tan acostumbrado a su público gallego al frente del arpa. Co mar no meu peto fue el título de su interpretación.

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