La marcha anticipada de Néstor Rego iba implícita en la última candidatura municipal del BNG. La continuidad está asegurada
25 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La de Néstor Rego era una retirada anunciada. El líder nacionalista compostelano se presentó a las elecciones municipales de hace un año con fecha de salida señalada por él mismo, atraído por la vida familiar y empujado por el cansancio de trece años en la política municipal, dos mandatos en el gobierno. Lo único que pudo sorprender a sus allegados políticos es que haya pasado solo un año desde entonces y no esperara al ecuador del mandato o, en todo caso, a que pasaran las elecciones autonómicas. Cuestión de oportunidad política y de dejar las cosas bien atadas.
Y Néstor Rego las deja. Pocos cambios, más allá de los rostros, se van a producir en el ala nacionalista del bipartito compostelano. El teniente de alcalde ha marcado una línea política de la que no cabe esperar que el BNG municipal se distancie tras su marcha. Socorro García, su sucesora en el liderazgo del grupo, entró en Raxoi hace un año con la tarea de foguearse para las funciones que ahora asume. La portavocía fue la constatación de que la ex sindicalista de la CIG en el Concello, persona de la máxima confianza y amiga personal de Rego desde hacía tiempo, era la elegida para el relevo.
La Unión do Povo Galego seguirá ejerciendo su aplastante hegemonía en el grupo municipal nacionalista. De hecho, la candidatura del Bloque para las pasadas elecciones municipales ya llevaba implícita la marcha de Rego. Manuel Portas, el ex concejal de Esquerda Nacionalista, apeló a su dignidad política al rechazar el quinto puesto que le ofrecieron Rego y el responsable local, Lois López, y le lanzó un órdago a su entonces jefe de filas, al que hizo pasar el que quizá fue el peor trago de su vida política al tumbarle en primera instancia su candidatura, con los aliados circunstanciales de Movemento pola Base. Posteriormente, la candidatura de Portas fue ampliamente derrotada por la de Rego. Con el concejal Xosé Manuel Iglesias, quintanista, volcado en la gestión de amplias responsabilidades en el gobierno local, podría generar dudas la continuidad en el futuro de Elvira Cienfuegos, que entró en el Concello de la mano de Rego y había unido su disposición para la vida municipal a la del teniente de alcalde. A ella le pudo más la emoción que al propio Rego cuando este dio cuenta de su renuncia.
Con la marcha del nacionalista, Bugallo pierde a un interlocutor con el que había alcanzado buena sintonía tras las difíciles relaciones que precedieron a su primer pacto de gobierno, el segundo entre socialistas y nacionalistas. El primero lo había liderado Encarna Otero, por el BNG. El alcalde tendrá ahora enfrente a Socorro García, con la que ya negoció en más de una ocasión como representante sindical. La edil tendrá tiempo para adaptarse a la dinámica negociadora, pues Rego se va con el PXOM aprobado y los presupuestos cerrados.