El Salón del Automóvil de Amio suple con una amplia oferta de precios y modelos una puesta en escena austera
10 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La puesta en escena no es el punto fuerte del Salón del Automóvil que se celebra hasta el domingo en Amio, pero es que tampoco se trata de eso; que nadie espere grandes despliegues de música o iluminación, ni impresionantes coches de película, ni famosos posando para los fotógrafos sobre los capós de impresionantes descapotables. No, no es eso.
A cambio, el salón de Amio ofrece algo mucho más útil: buenas ofertas y precios interesantes en un amplio catálogo de vehículos nuevos y de ocasión. Además, este año hay motos.
Si no están todos los que son, sí que son todos los que están: Gonzacar, V. Auto, Composmotor, Grupo Mandín, Talleres Mecauto, Xacobeo Motor, Compostela Móvil, Noyamóvil, Noyastar, Sport Auto, VY Auto y Compostela Motor.
En total suman unos trescientos coches, según explica, desde la organización, Ricardo Castillo. La estimación es que durante el fin de semana visiten el recinto de Amio unas 16.000 personas, ya que la presencia de posibles clientes durante la tarde de ayer solo puede considerarse testimonial.
Las principales marcas ofrecen sus principales novedades y, aunque ni se exponen prototipos ni se presentan grandes novedades mundiales, los diferentes concesionarios procuran afinar en el precio, ya que el objetivo es animar a que se compren coches en un momento en el que los mercados parecen estar algo tímidos.
A partir de 8.000 euros ya se encuentran utilitarios que pueden resolver los problemas de movilidad de cualquier familia; por 15.000, uno puede convertirse en dueño de, por ejemplo, un Hyundai Accent 1.5 CRD, o de una Honda CBR 600 por algo más de 9.000 euros si lo que le va al visitante son las motos de gran cilindrada.
Un Xsara Picasso de kilómetro cero por 15.000 euros; un Grand Picasso por el doble; un espectacular Lamborghini amarillo cuyo precio casi da miedo preguntar... Lo de Amio es un gran escaparate pensado para vender, y de eso se trata. Los que quieran espectáculo, que ahorren para ir a Ginebra.