Ryanair no aceptó los documentos de dos brasileños que volaban desde Fráncfort
28 mar 2008 . Actualizado a las 10:44 h.Se gastaron en una noche tanto como en los nueve días anteriores. Pero muy a su pesar. Los brasileños Maína Marinho (22 años) y su novio Romero Mendes (31) se habían recorrido Alemania en coche. Volvían a Santiago, donde estudia Maína, en avión para concluir un viaje perfecto. Pero no se pudieron subir «por no ser europeos».
Habían volado a Fráncfort desde Barcelona, donde Romero estudia un doctorado, y harían escala allí también a la vuelta. En los dos casos, habían optado por la modalidad Check'n Go : se compra el billete por Internet y no se factura ningún equipaje, lo cual agiliza mucho tomar el avión. Como Ryanair no asigna los asientos, se pusieron en el primer lugar de la cola para acceder al avión. Y no llegaron a entrar.
La página web de Ryanair especifica que el Check'n Go solo es válido para los pasajeros con pasaporte europeo o con un documento de identidad expedido por algún gobierno de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo. Los dos brasileños creen que estas condiciones se cumplían, porque tienen un Número de Identificación de Extranjeros (NIE), que es una especie de carné de identidad que expide el Gobierno español para las personas de otra nacionalidad. A la ida, desde luego, valió.
Por eso, no les extrañó que la policía alemana los dejara acceder a la zona de embarque solo con el NIE. Pero el siguiente filtro era mucho más duro: la responsable de la compañía aérea que revisa las tarjetas de embarque de los viajeros. «Nos dijo que nuestros pasaportes mexicanos (sic) no le servían de nada», contaba ayer Maína Marinho, recién llegada a la capital gallega. Tampoco le sirvieron sus NIE y se encargó de hacérselo saber a gritos, en versión de la brasileña.
En el mostrador de Ryanair comprobaron que estaba todo en orden, el personal se lo confirmó, cogieron su equipaje, volvieron a la cola, iban a subir al avión... y el vuelo ya estaba cerrado. En el aeropuerto les ofrecieron la alternativa de gastarse 200 euros cada uno en otro billete -el suyo les había salido por 20-, pero la rechazaron.
La otra alternativa era esperar un día y volar de Fráncfort a Lavacolla, otra vez con Ryanair, por 130 euros. Lograron conectarse a Internet, previo pago de otros 29 euros, y consiguieron un billete por 75 euros por cabeza, nuevamente con Check'n Go . Más el precio del hotel (54 euros), más el de la comida. Resultado: una buena broma.
«Lo peor de todo es que Ryanair no tiene nadie a quien recurrir», se lamenta Maína. No pudieron reclamar a nadie. «El servicio de Ryanair es discriminatorio», añade, porque los europeos entran antes en los vuelos y eligen los sitios. «Es como un apartheid, como que somos peores», concluye.
El servicio Check'n Go es solo para europeos, confirma una portavoz oficial de la aerolínea irlandesa. «Nosotros el NIE no lo aceptamos para hacer Check'n Go ». Aun así, la pareja de brasileños pudo viajar al día siguiente con ese mismo documento hacia Santiago. Ya ha reclamado a la compañía irlandesa. Pero con una carta a Dublín.
Maína Marinho, que estudia Empresariales en la Universidad de Santiago con un programa de intercambio, tiene ahora otra preocupación. Tiene varios billetes comprados con la compañía irlandesa a varias ciudades europeas y no sabe si volverá a tener que gastar en una noche lo mismo que en nueve días.