La construcción de residencias desciende en picado en la capital hasta el nivel más bajo de toda la década
06 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La del ladrillo y el hombre semeja una relación para nada sacramental; no comulga lo uno con el otro, viven divorciados. Ampliamente extendida, esta percepción se acaba de ver corroborada con rigor numérico gracias a la coincidente difusión de dos informes oficiales: uno demográfico elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y otro sobre la construcción que ha realizado su organismo gemelo en Galicia, el IGE. Cruzando guarismos contenidos en ambos, se colige que el censo de pisos de Santiago creció en un año el triple que el de personas.
Según el primero de esos documentos, datado a 28 de diciembre en Madrid, la población de la ciudad progresó en 254 individuos entre el 1 de enero del 2006 y el mismo día del 2007. Y, de acuerdo con el segundo de los análisis, que se centra en igual período de tiempo, el parque de viviendas de la capital varió al alza en 749 hogares. Esta última cifra resulta de sumar a las residencias rehabilitadas (71) las nuevas (705) y, después, restarle las demolidas (27). En conclusión, por cada vecino extra inscrito en el registro, se levantaron unas tres moradas.
Desde un punto de vista relativo, el desfase resulta aun más abrumador. A lo largo del 2006, el conjunto de compostelanos empadronados aumentó un 0,27%, al pasar de 93.458 a 93.712. Entretanto, los pisos proliferaron a un ritmo casi seis veces superior, exactamente, del 1,51%, desde 49.490 hasta 50.239.
El trabajo del Instituto Galego de Estatística, fechado a 20 de diciembre en Santiago, también permite reparar en lo que, de facto, constituye un acelerado enfriamiento del sector inmobiliario en la ciudad. Aunque 705 viviendas construidas en apenas 365 jornadas parecen muchas puestas al lado del puñado de nuevos residentes, si estas se comparan con las casas edificadas en ejercicios anteriores, sin embargo, se antojan mínimas. Porque durante el 2005 habían sido 1.051 los hogares sacados al mercado; en el 2004, un 39,2% más, 1.463 en total; a lo largo del 2003, 713; un año atrás, 1.073; en el 2001, 1.266; y, finalmente, durante el 2000, 826. Dicho de otra manera, dentro de la década presente, el negocio del ladrillo tocó fondo en el 2006.
Observando la situación de los concellos vecinos, llama la atención la de Ames, donde se reprodujo el caso de Compostela, pero en términos inversamente proporcionales. Allí, entre los eneros del 2006 y del 2007, el censo demográfico subió tres veces más que el de pisos. El uno se vio incrementado en 1.334 individuos, mientras que el otro lo hizo en 435 moradas.