Es el caso del grupo de hombres que se reúnen cada año para celebrar su feliz encuentro como quintos en el cuartel de San Caetano, donde ahora está la sede administrativa de la Xunta, y que antes fue Colegio de Sordos e instituto masculino. Son de la promoción del año 48 del servicio militar, al que se presentaron como voluntarios antes de que llegara su quinta con un objetivo muy concreto: evitar que los mandaran a cumplir el servicio a África. De los 16 que cumplieron ayer con la cita, Alfredo Soto Casal , Santiago Salomé y Pepe o do Candinga son compostelanos y se ven con frecuencia, al igual que Antonio Uzal , Antonio Martínez , Zahera y Mariano y los demás, porque los que no residen en la ciudad lo hacen en parroquias como Figueiras o en lugares de la comarca como Oroso. Andan por los 78 y los 79 años y aceptan con realismo que las bajas se hacen sentir cada año que pasa. En el encuentro de ayer cumplieron con el ritual de asistir juntos a misa en la iglesia de San Caetano y de reunirse a comer en el mesón San Caetano. Todo sin salir del barrio en el que de vez en cuando les tocaba hacer guardia, porque la mayoría dormía en casa y, como cuenta Alfredo, «moitos de nós estabamos enchufados e non apareciamos en meses polo cuartel». Los tiempos no eran mejores, pero entonces ellos eran muy jóvenes. Y los que hicieron milicias. Los tiempos y la situación habían cambiado, y mucho, para los alrededor de 70 hombres y mujeres que también se dieron cita ayer para celebrar sus bodas de plata de licenciados en Derecho. El deseo de volver al nido, a cualquier nido, da igual, parece algo común a todas las generaciones. La promoción que cursó Derecho entre 1977 y 1982 regresó ayer a la facultad -en realidad lo hicieron unos 70 de los que se licenciaron, que no fueron ni de lejos los más de 500 que se matricularon- para festejar la efeméride siguiendo lo que ya es casi un protocolo, es decir, acto académico, colocación de una placa conmemorativa y comida de fraternidad, además de un itinerario por el patrimonio de la USC. El notario compostelano Héctor Porto fue el organizador del encuentro, que en la parte del ceremonial en Derecho contó en la presidencia con el vicerrector Miguel Vázquez Taín , con el decano, Julio Jorge Urbina , el presidente de la asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidade, Perfecto Yebra , y con el catedrático Ramón Máiz , que fue el encargado de la arenga en nombre del claustro del centro. La comida fue en el pazo de Fonseca, en el comedor de las grandes ocasiones institucionales, y para quienes lo soliciten pagando una cantidad simbólica y encargándose del cátering y la intendencia. Y por allí estuvieron muchos profesionales de la abogacía como la compostelana Esperanza Prado y su marido, Manuel López Núñez , o que ejercen en Santiago como el abogado Ramón Sabín y el notario José Gómez . También pertenecen a esta promoción el notario de Padrón Francisco León , y el secretario del Concello de Touro, José Antonio Gómez . No pudo asistir, pero fue compañero de aulas, el actual secretario xeral de Presidencia de la Xunta, Gumersindo Guinarte , que al igual que muchos compañeros hizo carrera en la administración. Renovación colegial. En este caso, los profesionales que se reunieron el viernes fueron miembros del Colexio de Traballadores Sociais , con sede en Compostela, para renovar la directiva. La candidatura ganadora fue la encabeza por María José Redondas , mariñana de nacimiento que comparte orígenes con Cunqueiro , de Mondoñedo, y desempeña su labor profesional en el concello de Viveiro. Su equipo lo completan Natalí Asorey de vicepresidenta, María Elena Antelo de secretaria y Xosé Manoel Mosteiro de tesorero. Las vocalías las ocupan Verónica García-Boente , Tania Cobas , Isabel Hermida , Ana Ares , Cruz Otero y Alexandre Penas .