Una firma cuya sede radica en Milladoiro (Ames) y que opera en el municipio de A Pobra do Caramiñal, ha exportado su modelo de negocio de base náutica a ocho municipios de la Costa da Morte. La empresa es Palmira Scuba y las localidades, que a partir del próximo día 30 de octubre si nada se tuerce, ampliarán su oferta turística con estas instalaciones son Caión, Carballo, Malpica, Corme, Camariñas, Corcubión, Carnota y Muros, además de los ya existente en A Pobra y en el arenal de Cabío.
Una base náutica es, por así decirlo, el eslabón básico en el que se asienta la estación marítima, un entramado turístico que engloba a diversas actividades recreativas, que complementan al ámbito hostelero, gastronómico y cultural de la comarca de Barbanza. En Galicia, el único referente existente de este tipo de iniciativas tiene su base en Sanxenxo.
Para el responsable de la empresa -perteneciente a la Asociación de Empresarios Turísticos Arousa Norte (Aetan)- José Manuel Fernández, el objetivo de instalar en la ría arousana una de estas infraestructuras es «captar a un mayor número de clientes, por un lado, pero también se trata de prolongar en el tiempo la temporada turística más allá del mes de agosto».
El desarrollo de este proyecto, contó con la colaboración inestimable de la Diputación de A Coruña, que ha dotado una partida de unos 400.000 euros para convertir un proyecto innovador en una realidad.
Las causas de este apoyo hay que buscarlas en los datos turísticos que se manejan desde el ente provincial. Localidades como A Pobra, Ribeira, Boiro y Rianxo incrementan su población alrededor de un 25% en verano y a este crecimiento económico le sigue el repunte de la renta per cápita de los nuevos residentes, que demandan cada vez más ocio. «Barbanza tiene que aportar algo más que playas, sol y marisco para atraer al cliente, y una base náutica es una forma de diversificar y ampliar un ámbito lúdico-deportivo que está teniendo cada vez más adeptos», asevera José Manuel Fernández.
Una base náutica cuenta con varios departamentos «para que el cliente sólo tenga que acudir con la toalla y el bañador», afirma Fernández. Entre ellos se encuentran, una oficina y un aula donde se le enseña al alumno todos los conceptos básicos de la actividad que se desea desarrollar, mediante la utilización del vídeo y el deuvedé. Además, el recinto dispone de un almacén donde se guarda todo el material que se va a utilizar, como los trajes de neopreno, los kayaks y tablas de surf. También hay un departamento para reparar las embarcaciones que se estropean, así como una máquina que sirve para reponer el oxígeno de las bombonas de buceo. Incluso, algunos recintos cuentan con literas para el descanso de los monitores que son contratados para las labores de formación de los usuarios.