Más de 4.500 personas llenaron el recinto para ver el espectacular montaje operístico Trescientos actores dieron vida en Santiago a la obra maestra de Giuseppe Verdi
12 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?on quince minutos de retraso irrumpió el espectáculo sobre el inmenso escenario habilitado en el Multiusos de Sar para la representación de Aida en una versión de fuego de la ópera de Verdi. Más de 4.500 personas colapsaron los accesos y el área de aparcamiento (se abrió el vial del Gaiás para que lo ocuparan los coches), y llenaron el recinto. Nunca se había dispuesto tanto material para un espectáculo en Sar: 6.000 kilos de madera, 21.000 de acero y 27.000 de material básico de andamiaje para el escenario. La enorme pirámide de 4.300 kilos y seis metros de ancho que ocupaba la parte central fue sin duda uno de los elementos que más llamaron la atención del público. Ocho solistas dieron vida a los personajes principales de esta obra culminante de la literatura italizana de la ópera: el faraón; su hija Amneris; la esclava etíope Aída; el capitán Radamés; Ramfis, el gran sacerdote; el padre de Aida y rey de Etiopía, Amonasro; un mensajero; y una sacerdotisa. A mayores, ministros, capitanes, soldados, funcionarios, esclavos y prisioneros de Etiopía, sacerdotes y sacerdotisas y habitantes egipcios que conformaban la atmósfera del montaje. En total, pasaron por el escenario alrededor de trescientas personas, bajo la dirección del músico Joseph Rochlitz y el escenógrafo Pier Alli. En Aida en fuego todo fue espectacular. Para vestir al elenco de actores y actrices se utilizaron doscientos trajes e incontables accesorios, una carga que se trajo a la ciudad en siete vehículos habilitados especialmente para la ocasión. Una de las intenciones de la representación era respetar el sentido original de la pieza de Verdi, reforzándola con pirotecnia. Los sentimientos del personaje principal, Aida, y las impresionantes escenas de guerra entre Egipto y Etiopía se enfatizaron con gran cantidad de fuegos artificiales. Para lograr los efectos deseados se desplazaron a Santiago 32 cajas de transporte con efectos pirotécnicos e instalaciones de gas. El fuego, elemento fundamental de la mitología clásica, también fue uno de los protagonistas de esta ópera.