Reportaje | La memoria de un grupo mítico Los Linces se reunieron después de cuarenta años para celebrar su aniversario; están preparando un concierto
12 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.CON ALGUNA CANITA. Los Linces se reunieron ayer en Santiago. Sólo faltó el batería, que estuvo enfermo. Guitarra de doce cuerdas en mano, recordaron viejos tiempos. EN PLENO AUGE. En Compostela había pocos grupos. Los Tanos (con Bibiano Molón), Los Dancers, Los Buitres y ellos. ?uando en Santiago el botellón consistía en ir de vinos por el Franco, casi no se escuchaba música extranjera y el concejal de Seguridade Cidadá, Pepe Baqueiro, tocaba el bajo con Los Buitres, hubo un grupo llamado Los Linces que tocaba los domingos a las doce en el Salón Teatro. Han pasado cuarenta años y de ese tiempo quedan la pasión por la música y, sobre, todo el recuerdo. Con esa nostalgia, Los Linces se reunieron ayer para preparar su regreso. Quieren hacer un concierto que recuerde aquellos tres años (1967-1970) en los que tocaron juntos y recorrieron Galicia. La vida ha cambiado. Emilio Quicler sustituyó las baquetas de la batería por un despacho de abogado en Vigo. Alfonso Fariña dejaron el micrófono y la guitarra, respectivamente, para trabajar de comerciales en Asturias. José Luis González Moure eligió la oftalmología en A Coruña y paró de aporrear el bajo. Y Chema Ríos colgó la guitarra y se convirtió en ginecólogo, también en A Coruña. Les falta la sexta del grupo, Doña Charo, la madre del baterista, que estaba pendiente de hacer los uniformes y echar las broncas oportunas. Eran lo que se llamaba entonces un conjunto yeyé : un grupo de adolescentes que cuando veían a los Beatles y a los Rolling Stones se les caía la baba. Hacían versiones de sus temas y de los de The Kinks, Creedence Clearwater Revival o Cream. Ellos eran de La Salle y controlaban el francés, pero no tenían ni idea de inglés, así que cantaban como les sonaba, en un idioma que bautizaron como camelof . Reconocen que eran unos pijos: tenían buenos instrumentos (un bajo Fender, amplificadores Vox...), uniformes y demás. Su local de ensayo (Caldeirería, 54, donde el Banco de Santander) se convertía en salas de guateque. Y como la luz escaseaba, había que aprovechar... ¿Por qué se deshizo el grupo? «Fueron apareciendo las Yoko Onos de turno...», explican.