Testigo directo | Las secuelas del temporal de octubre aún perduran en Padrón Así hablan vecinos de Iria, donde los dos puentes sobre el regato de Abelendas siguen rotos y, con ello, cerrados los accesos entre sí de varios núcleos
21 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?uando se cumplen cuatro meses justos de la primera de las recientes riadas que en octubre pasado anegaron varios núcleos de Padrón, las consecuencias aún están a la vista en zonas como Iria. Basta con acercarse hasta los dos puentes sobre el regato de Abelendas que, debido a las continuas crecidas del cauce, hubo que romper a principios de diciembre, a fin de evitar que supusieran un freno al agua que bajaba sin control del monte. Con la ruptura de los pasos se cortó, además, uno de los accesos que comunica varios núcleos de la parroquia: Retén, Roucón, Couto y Pedreda. A día de ayer, los pasos siguen cortados y la zona cercada con sacos de arena, que en su día sirvieron para tratar de frenar el agua que desbordó el regato. No obstante, a la altura del paso superior se habilitó una pequeña pasarela de madera, lo que permite pasar de un lado a otro, pero a pie. «Non se acordaron máis de nós», cuenta una vecina que vive casi pegada al puente roto en la parte de atrás de la iglesia de Iria. Y la pregunta obligada es: ¿y no reclamaron? «¿Para qué?- añade- se non nos fan caso ningún», dice la misma lugareña. En cambio otros, más informados, cuentan que hace unos días estuvo por allí el concejal del gobierno padronés Alfonso Castro, acompañado de un técnico, quien les dijo que reponer los puentes era competencia de Augas de Galicia. Así, además, lo ratificó ayer el propio representante del Concello, quien añadió que el organismo de la Xunta ya tiene la obra contratada y que su ejecución depende de la empresa que se hizo con ella. Mientras no se reponen los puentes, los vecinos de Pedreda, Retén Roucón o Couto se ven obligados a dar la vuelta por la zona de la carretera vieja de Iria o, bien, por A Matanza, para acceder en coche a sus viviendas, especialmente si el paso subterráneo de la vía férrea se inunda, algo que todavía sucedió la semana pasada, tal y como recordaron ayer los vecinos. Además, las intensas lluvias caídas semanas atrás casi vuelven a desbordar el propio regato, una vez que desciende «cheo de pedras do monte», arrastradas por las riadas. Ello evidencia, según los vecinos consultados, que la actuación en el regato debe ir más allá de una simple limpieza y requiere, por tanto, un acondicionamiento «en condicións», que debe pasar por la retirada de las grandes piedras e incluso ahondarlo. «Teñen que facer algo en consenso cos veciños, que somos os que conocemos e padecemos o problema», explica uno de ellos. Alguno incluso va más allá y propone restaurar los molinos.