¿Quién se ha dejado el corrector dental en la mesa?

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

Reportaje | Olvidos en la biblioteca Los alumnos se dejan desde títulos universitarios hasta gafas graduadas, y son pocos los que reclaman algo

18 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?n las bibliotecas universitarias pueden encontrarse muchas cosas -estudiantes, libros, revistas...-, y perderse aún más. Los objetos perdidos que acumulan estos lugares servirían para guarnecer un mercadillo de domingo. Además, lo que más sorprende a los encargados de estos centros es la capacidad de los alumnos para no reclamar estos objetos, que muchas veces tienen un valor económico considerable. La palma de pérdida extraña se la lleva, sin lugar a dudas, la calavera que se encontró en la biblioteca Concepción Arenal. Un despistado alumno de Medicina probablemente la olvidó, por lo que pasados unos meses decidió ofrecerse a otros estudiantes, que no tardaron en ir a recogerla. «A raíz do cráneo houbo moitísimas peticións, e mesmo un catedrático de Anatomía a pediu», recuerda el director de este centro, Francisco Méndez. Títulos oficiales universitarios -que cuestan en torno a cien euros y cuya pérdida debe publicarse en el Boletín Oficial de Estado -; libros de literatura, manuales de las distintas titulaciones, paraguas, guantes, chaquetas, carteras, estuches, gafas graduadas, carnés de identidad y hasta llaves de coches. «Ás veces hai que facer rastreos para localizar aos propietarios -recuerda Francisco-. Non se dan conta de onde deixaron as cousas, e moitas veces todo é despreocupación», concluye. Otra de las pérdidas habituales es la de los apuntes. En Historia es lo más habitual, y casi nunca se reclaman. «Non sei cómo farán, supoño que pedirán outros, pero volver por eles non volven», indican. En invierno los guantes son el olvido estrella, pero los alumnos se dejan también agendas con datos personales, relojes, bufandas, plumieres, e incluso un cepillo de dientes electrónico. «E a xente non ven a recoller nada. Ás veces pregúntaste como a xente non ven a buscar esas cousas, como a axenda persoal», añaden. En la biblioteca xeral (Fonseca), lo más curioso que recuerdan es un corrector dental, aunque en este caso el dueño decidió recuperarlo. No así algunas gafas graduadas, carteras, libros, pendientes, relojes, pen drives ... Cuando pueden hacerlo -en el caso de carteras con documentación o libros que llevan identificación- desde la biblioteca se llama a los propietarios para que vayan a recoger estos objetos, pero en la mayoría de las ocasiones es imposible. Normalmente los objetos perdidos acaban acumulándose, por lo que una buena opción sería organizar un mercadillo para la beneficencia o incluso para costear algún paso de ecuador.