La hostelería confía en una Ley del Tabaco más «light»

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS / SANDRA ALONSO

Crónica | Las últimas medidas generan confusión en el sector Mientras en Área Central se retiraron las máquinas expendedoras de los locales, en otras zonas de la ciudad siguen funcionando sin ningún control

07 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTANCO DEL ENSANCHE. Paco Dosaula considera que la retirada de las máquinas perjudicará a los estancos. ESTANCO DEL CASCO VIEJO. La propietaria cree que muchos prometieron dejar de fumar, pero pocos lo cumplieron. ?a adaptación de la Ley del Tabaco a los fueros gallegos está rodeada de casi tanta polémica y confusión como la aprobación del marco estatal. Mientras algunos hosteleros tienen claras las condiciones que deben reunir sus locales para permitir fumar, otros siguen a la espera del decreto gallego para saber qué reformas exactas deben afrontar. En el primer grupo está una cervecería del Área Central, donde tras las reformas oportunas es hoy por hoy el único establecimiento del centro comercial con una zona apta para el consumo de tabaco. El resto de los establecimientos de más de cien metros colgaron hace un mes el cartel de prohibido fumar después de unos meses de permisividad. Tampoco es posible adquirir tabaco en las máquinas expendedoras, que ahora están desconectadas o de cara a la pared. Pero, curiosamente, mientras en Área Central todos parecen tener las cosas claras, en otros puntos de la ciudad reina la confusión. Los de menos de cien metros cuadrados de toda la ciudad se posicionaron (salvo algunas excepciones) claramente a favor de dejar fumar, pero ahora planea sobre ellos la duda de si podrán o no vender tabaco. En algunos locales, como el Azul, consideran que no tiene sentido que se permita fumar, pero no vender tabaco. Ramón Boullón, al frente de esta cafetería, se pregunta si no está prohibida la venta de tabaco por qué impedirlo en un establecimiento que opta por dejar fumar. En este café, al igual que la mayoría de la ciudad, se confía en que la Consellería de Sanidade acepte la alegación presentada por las asociaciones de hostelería y mantenga la libertad de venta de tabaco. Menos venta Y mientras se resuelven las dudas, los estancos consideran que la prohibición de las máquinas en los locales será otro revés para sus economías. María Luz, del estanco de la rúa As Orfas, considera que todo el sector tiene claro que las ventas bajaron por culpa de la Ley, aunque en su caso, el cierre de un estanco próximo, le ha permitido salvarse. Lo que sí tiene claro es que la retirada de las máquinas, le acarreará más trabajo pero no más beneficio. «Cuando empezó a aplicarse la ley, muchos venían diciendo que iba a dejar de fumar, pero pocos lo cumplieron, apunta la estanquera.