Huertas de importación

Natalia Rodríguez Noguerol
Natalia Noguerol BOIMORTO

SANTIAGO

NOGUEROL

Reportaje | Una fórmula novedosa para recuperar el campo El Concello de Boimorto promueve la plantación de cultivos alternativos a los tradicionales para incentivar la producción agrícola complementaria a la ganadería

17 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a imagen que hoy presenta el terreno que, por su vasta dimensión, sobresale en las cercanías del pazo de Dormeá, en el municipio de Boimorto, poco o nada puede tener que ver con la que de los últimos años conservan en su recuerdo los lugareños. Ni rastro queda de la escombrera de malas hierbas a la que, la progresiva desertización del campo, abocó a la finca, que, en los últimos meses, se ha convertido en una enorme plantación de cultivos agrícolas. Esta transformación obedece a un proyecto piloto promovido por el Concello de Boimorto para recuperar la agricultura como actividad complementaria a la ganadería de manera que resulte lo suficientemente rentable para implicar a la gente y contribuir, así, a fijar población en un municipio, entre tantos eminentemente rurales, amenazado por un constante éxodo de sus habitantes. Con este trasfondo, la iniciativa municipal ha convertido la finca en Dormeá, que para tal cometido cedió su propietario, en una plantación de productos de huerta alternativos a los cultivos tradicionales por los que se obtienen mejores precios en el mercado. Así lo explica Santiago Liñeira, gerente de una empresa especializada en este tipo de producciones que ha sido contratada por el Ayuntamiento para poner en marcha el proyecto y para asesorar a los vecinos que quieran experimentar con estos cultivos. «Aunque el precio es muy relativo -explica Santiago-, su destino son mercados selectos, de gran calidad». La selección de productos a los que se refiere Santiago Liñeira y que, a finales del pasado mes de mayo, se han empezado a cultivar en Boimorto son la frambuesa, la judía perona, el haba seca y el pimiento lamuyo rojo. Toda la plantación ocupa 2 hectáreas de terreno, que trabajan las alumnas del taller de empleo como parte de la formación especializada que están recibiendo a través. Aunque las cosechas «dependen de la climatología», Santiago Liñeira calcula que, a mediados de septiembre, se empiece con la última de las recogidas, la del haba, que sucederá a la del pimiento y a la de la judía (previsible para agosto) y a la de la frambuesa, que ya se ha empezado a recolectar. En total, más de quince toneladas de producción, que se pondrán a la venta en todo el territorio estatal y se exportarán a Francia, Italia y Alemania, entre otros países. «La cantidad de producto se planifica antes de plantar y esto se hace siempre sobre comercialización asegurada», explica Liñeira, que, a través de su empresa, también garantiza la puesta en el mercado de la cosecha de los vecinos que se animen a desarrollar su propia producción. El proyecto tendrá continuidad el próximo año con la plantación de nuevos cultivos alternativos que se están introduciendo en el mercado como la grosella roja o la fresa del bosque.