La música y la gastronomía se dieron la mano en un certamen que cumple 23 años Autoridades y políticos de todas las tendencias compartieron la jornada festiva
05 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?iles de personas se animaron ayer a participar en la edición número veintitrés de la Festa da Filloa de Lestedo, que este año estaba preparada para recibir la visita de unos 10.000 comensales y cuya organización se llevó una agradable sorpresa: la tregua que concedió a este certamen de exaltación el temporal de lluvia y viento que ha azotado la comarca compostelana en los últimos días. Con un campo de la fiesta repleto de puestos, un enorme bar central bajo una inmensa carpa y un escenario convenientemente preparado para la ocasión, uno de los grandes atractivos fue, sin duda, la máquina de fabricar filloas patentada por Orlando Vázquez. Bajo un toldo verde, el original aparato funcionó a pleno rendimiento durante todo el día. El artefacto, con forma circular, está compuesto por cuarenta filloeiros que giran sobre varios hornillos y tiene una capacidad para producir 160 filloas en cada vuelta, casi unas dos mil filloas por hora. En su interior trabajan ocho personas que tienen perfectamente repartidas las funciones de hacer la masa, llenar los filloeiros y controlarlos, montar los platos -docena y media en cada uno a razón de cinco euros el plato- y ponerlos a la venta. Harina, agua, huevos y sal son los únicos ingredientes de este producto que, en Lestedo, es una auténtica obra maestra. En la barra central se podían encontrar filloas hechas a la manera tradicional, para aderezarlas bien con productos salados, bien con dulce. El pregonero de este año fue el actor Ernesto Chao, que a eso de las 13.30 se subía al escenario para dirigirse a los comensales y para ofrecerles la receta de las filloas según la tradición de su Ribadavia natal, en la que uno de los ingredientes básicos es la sangre de cerdo. Charangas, grupos de música tradicional como A Requinta de Xián o las orquestas Ismael y Millenium amenizaron una jornada en la que todo salió a pedir de boca. Prueba de ello fueron los numerosos alcaldes de la comarca que se acercaron al campo de la fiesta de Lestedo y que no se marcharon hasta bien entrada la tarde. El esfuerzo de la organización se dejó notar.