La noche busca el norte

La Voz J. C. | SANTIAGO

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Crónica | Nuevas propuestas en la hostelería de Santiago La familia Antelo Rivas abre el pub Leblón en el área de la praza de Abastos, y los Sánchez Aldrey inauguran un hotel gastronómico en la rúa Bonaval

24 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Tras años de desorientación, la noche de Santiago busca el norte. En todos los sentidos, porque es en esta zona de la ciudad donde se están agitando las propuestas que, por su dimensión, están destinadas a llegar a un número importante de compostelanos. Algo a tener en cuenta, porque el casco histórico se nos escapaba de las manos entre las brujitas y los productos turísticos. Lo último es el Leblón, en la rúa das Ameas. En realidad llega para ocupar el lugar del Abastos, un pionero de los bares de ambiente de la ciudad que ahora reabre con otro aire y sin más etiquetas que la de la diversión. El nombre da alguna pista de quién lo promueve: la playa de Leblon y su entorno urbano es uno de los lugares más elegantes y animados de Rio de Janeiro, una bellísima prolongación de su hermana mayor, Ipanema, que es quien se lleva la fama. El pub Leblón también tiene un hermano, el Meia (Algalia de Abaixo), descendiente a su vez de los restaurantes Meia Pataca, con sedes en Galeras y Copacabana. Esto es, detrás del nuevo bar de copas está toda la experiencia hostelera de la familia Antelo Rivas, tanto en Brasil como en Santiago. Carlos y Marga han tirado del proyecto durante meses, y a medianoche del viernes, después de pelear con licencias, obreros y distribuidores, todavía iban sobrados de sonrisas tras una barra completamente renovada, en la que se perpetran las mejores caipirinhas de la ciudad (ojo con la de fresa). La piedra vista sobrevive, pero hay una intención evidente por renovar una oferta nocturna en el casco histórico estancada desde hace tiempo en el más de lo mismo. Con la música no se van a complicar. El pop-rock manda en los bafles y en una gran pantalla que proyectará vídeos hasta la hora del cierre, que será suficientemente holgada como para cometer pecados veniales y prudente para no ser considerado un canalla. Y que conste que un sacerdote bendijo hasta los baños.