Crónica | Los vecinos de Meixonfrío viven otra jornada sin agua Las tuberías de fibrocemento rompen con tanta frecuencia que los residentes almacenan en botellas cuando hay suministro para las jornadas sin servicio
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«Aos de Meixonfrío nos van coñecer no autobús polo cheiro», bromeaba ayer la propietaria del supermercado del barrio, pero lo cierto es que los residentes de las calles Dehesa y Tabaniscas han retrocedido hasta los tiempos en que el agua no salía libremente por el grifo y la ducha diaria consistía en calentar una pota al fuego y en lavarse por parroquias con la ayuda de un cazo. Eso sí, en Meixonfrío se ha elevado el consumo de agua embotellada, que se utiliza tanto para beber como para cocinar, lavarse o incluso para fregar el suelo. La propietaria del supermercado calcula que en un día de corte «pódense vender unhas cen garrafas de cinco litros; a min vaime ben para o negocio», bromea, pero «non pode ser que te levantes ás seis da mañana para ir traballar e non poidas ducharte por falta de auga». Algunos vecinos la almacenan en cubos y en la bañera de casa «por si acaso la cortan», comenta un cliente del supermercado: «Como no se sabe cuando va a faltar y es tan habitual levantarte y no tener ni para lavar la cara... Desde hace tiempo guardamos un poco de agua la noche anterior para la mañana, por si acaso». Curiosamente, los cortes suelen producirse a primera hora de la mañana y se prolongan hasta pasado el mediodía, cuando los operarios de Aquagest sustituyen el trozo de la tubería de fibrocemento por otra más moderna. Un vecino de la rúa Devesa aseguró que nunca avisan porque la rotura es por exceso de presión: «El agua entra con fuerza y la tubería no aguanta; pero será peor cuando estén ocupadas las viviendas que se construyen allá atrás y las de Salgueiriños». Uno de los clientes del bar Tabaniscas explica que la «única posibilidad es cambiar toda la red, porque es tan vieja que cualquier exceso de presión provoca roturas». «Nunca se sabe cuándo va a faltar el agua, pero últimamente es ya una costumbre», comentó una vecina de la rúa Dehesa que recuerda que «el día de Reyes estuvimos catorce horas sin agua y sin explicaciones». El propietario del bar Tabaniscas aseguró que, en los dos últimos días, el agua «faltó desde primera hora de la mañana, así que aquí sólo podemos poner café de pota». La propietaria del establecimiento asegura que «no es un problema de hace unos días; durante años hemos tenido este problema, aunque ahora cada vez es más grave». Uno de los clientes apostilla que «o café de pota está moito mellor, pero o problema é a ducha, que faise como se pode». Otro vecino de la rúa Dehesa, que había llegado a su casa a las doce del mediodía, salía hacia la una para volver al trabajo sin haber podido pasar por la ducha y lavando las manos en el grifo que los operarios de Aquagest abrieron en la calle para eliminar el aire de las tuberías. «Lo único que resolverá el problema de verdad es cambiar toda la red; pero, sobre todo, cuando empiecen a ocupar las viviendas esas de allí (las del suelo público de Meixonfrío)». Una mujer de la rúa Tabaniscas comentó que «cuando se ocupen los edificios entonces la presión y el consumo será mayor, pero también seremos muchos más para quejarnos y a lo mejor nos hacen caso».