Los fallos de la memoria pesan sobre los clientes del Pastor

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

Un testigo dice que Rodríguez Casal atendía «delante de todo el mundo» Los afectados recuperaron las cantidades invertidas, pero siguen reclamando intereses

06 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?l paso del tiempo ha vuelto a pesar como una losa, esta vez en la memoria de quienes descubrieron en otoño de 1992 que el dinero ingresado en el Banco Pastor, invertido en activos financieros o en deuda pública especial tramitada por esta entidad, no formaba parte de la contabilidad oficial del Banco, sino de otra supuestamente creada de forma paralela por el ex director de la sucursal número 1, José Rodríguez Casal. De los cinco afectados citados ayer, dos no acudieron y volverán a ser llamados. Se trata de los hermanos Chorén Varela. Los que sí fueron son Teresa Ameijeiras Villaverde, Manuela Deán García y Santiago Giadás Parga. Los tres recibieron talones del Pastor con las cantidades que habían depositado en el Banco. Sigue pendiente la reclamación de los intereses. Santiago Giadás recibió ayer mismo, momentos antes de su comparecencia ante la Audiencia, un talón por 18.000 euros, «pero me deben los intereses». Giadás tenían un pagaré por tres millones de pesetas, que vencía el 29 de enero de 1992. El pagaré se había renovado en ocasiones anteriores y, de acuerdo con lo pactado, cada tres meses se le ingresaban en su cuenta los intereses. No precisó, no recuerda, quién le recomendó esta forma de inversión. Giadás aseguró que Rodríguez Casal «nos atendía en el mostrador en presencia de todo el mundo». Teresa Ameijeiras recuerda que una vez fue a la sucursal para un asunto vinculado a los pagarés y «quedé mosqueada, me dijeron que de eso no sabían nada y que volviera cuando estuviera el director». Ameijeiras no recuerda si su cuenta bancaria estaba escrita a máquina, a mano o a ordenador. Tampoco recuerda la fórmula utilizada por el Banco para devolverle el dinero, que supuestamente tenía ingresado en activos financieros. Cuando el abogado del Banco Pastor le preguntó sí había suscrito un crédito para recibir este dinero, Teresa fue rotunda: «Yo, no». Lo que sí recuerda y tiene claro es que «me dieron un talón de diez millones de pesetas, me fui más contenta que un ocho y viví tranquila hasta ahora». Manuela Deán García también tenía varios pagarés, que para el Banco Pastor eran falsos. Hace algún tiempo recibió un talón, «no me pagaron, me devolvieron lo que era mío». Recuerda que los intereses los invertía en comprar más y que alguna vez incluso completaba cantidades con dinero en efectivo. Pero lo que no pudo explicar es por qué su nombre aparecía como beneficiaria en talones de ventanilla firmados por Lourdes Iglesias (ya fallecida) y con la que tuvo una cuenta en común. No recuerda si retiró seis millones de pesetas en 1987, casi tres millones y medio en 1983, un millón en 1982, 1.800.000 pesetas en 1980 y dos milones en dos ocasiones en 1982.