SALGUEIRIÑOS
21 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LA ACTIVIDAD de todas las administraciones tiene luces y sombras, a veces más de lo uno que de lo otro. En junio quedó trazada la frontera entre legislaturas autonómicas y un simple vistazo al programa de la Xunta en la ciudad arroja zonas oscuras y otras de mayor claridad. Hay proyectos relevantes, como las autovías, que están desde hace tiempo a punto de caramelo, pero caminan a un ritmo muy cansino. La vivienda pública se encuentra en el mejor momento, pero tuvo que cruzar una desesperante travesía del desierto que duró más de una década. Y los empresarios siguen aguardando, con la salvedad de un suelo muy limitado, polígonos en los que instalarse. Hay algunos muy extensos a la vista. Otras iniciativas esperadas siguen en duermevela. También es cierto que si comparamos la estela de la Xunta en Santiago con la del anterior Gobierno central, el Ejecutivo gallego gana de forma aplastante.