HEMEROTECA Franco adopta numerosos pueblos y les concede beneficios y protección

Carlos Fernández REDACCIÓN

SANTIAGO

SUCEDIÓ EN 1955

10 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Un ministro del régimen del 18 de julio había calificado al general Franco como «el héroe hecho padre, que cuida día y noche por la seguridad de sus hijos». Quizás por ello, poco después de terminar la Guerra Civil, el Caudillo comenzó a adoptar pueblos que era un contento, aparte la ciudad de Ferrol, que pasó a llamarse, desde 1938, El Ferrol del Caudillo. Otro dictador, Rafael Leónidas Trujillo, de la República Dominicana, le imitó y cambió la denominación de la capital Santo Domingo, que pasó a llamarse Ciudad Trujillo. Los pueblos que adoptaba el Caudillo, como Barbate de Franco, en la provincia de Cádiz, tenían especial protección de su augusto padre y lo sabían bien los gobernadores civiles, que procuraban que nada les faltase, aunque en épocas de escasez, como la posguerra, no era mucho lo que se les podía dar. Ahora, en febrero de 1955, el BOE publicaba la concesión de una serie de beneficios a los pueblos adoptados, lo que fue acogido con júbilo y cohetes por los concesionarios, con el cura, el maestro, el médico y el guardia civil presidiendo los festejos en unas escenas merecedoras de ser filmadas por el maestro Luis García Berlanga. Había adopciones sangrantes, como fue el caso de Guernica que, tras ser arrasada por la Legión Condor en la Guerra Civil, mereció el «honor» de ser adoptada por quién toleró tal acción.