Crónica | El nuevo viaducto de Pontemaceira dice adiós a un histórico «cuello de botella» Para muchos vecinos de Negreira, supondrá el definitivo despegue económico de la villa como capital comarcal de Barcala y beneficiaria de la concentración poblacional
05 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La entrada en servicio del nuevo viaducto sobre el río Tambre supondrá un alivio para los miles de conductores que a diario nos vemos obligados a cruzar por el conocido embudo de Pontemaceira. La vieja y estrecha estructura de piedra se quedó obsoleta hace varias décadas, pero el olvido al que sometieron los gobernantes autonómicos a los habitantes del Val de Barcala o la Costa da Morte, tiene los días contados. En Negreira se esperaba desde hace días la llegada del último gran transporte especial que debía trasladar desde una factoría de Lugo la última de las enormes vigas de hormigón armado que debe unir ambas orillas del Tambre. Se trata de la de mayores dimensiones con sus cuarenta metros de largo por seis de ancho, y por lo tanto, la de mayores dificultades para su transporte a través de Lavacolla, Santiago, Portomouro, Santa Comba y, ayer por fin en Negreira. A la capital barcalesa, procedente de Santa Comba a donde había llegado a última hora del jueves para hacer noche, llegó poco antes de las once de la mañana de ayer. Y poco a poco empezó a crecer la expectación entre transeúntes, comerciantes o trabajadores. La mole de hormigón debía superar uno de los últimos obstáculos antes de llegar a Pontemaceira. Se trataba de enfilar la rúa da Cachurra desde la avenida de Barcala, ya en pleno casco urbano de la villa. La maniobra se hizo derrogar para los curiosos transeúntes o las fuerzas de seguridad. Una avanzadilla de operarios de grúas Estación desmontaban dos farolas ornamentales, retiraban la valla de cierre de un edificio en obras en el cruce de la avenida das Brañas, mientras obreros de la empresa encargada de la canalización del gas ciudad por la villa tapaban una zanja. En total, transcurrió una hora exacta hasta que el transporte pudo seguir rumbo a Pontemaceira. No faltaron quienes quisieron inmortalizar el momento con una instántanea. No era para menos, después de largos años de espera por un puente que, dicen, supondrá el despegue definitivo de Negreira como capital comarcal.