Los lunes que nos quedan

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS | O |

30 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE UNOS años, el mes de septiembre me parecía como un domingo. Debe ser una de las herencias de la etapa universitaria, en las que también identificaba junio con los jueves, julio con los viernes y agosto con los sábados. No me pregunten por el resto de los meses ni días de la semana porque no termino de hilar correspondencia alguna más allá de que era en esas fechas en las que acostumbraba a concentrar un tiempo de ocio que entonces era demasiado largo para una economía precaria aunque imaginativa. Para los que repartíamos hábilmente los aprobados entre las convocatorias de junio y septiembre las últimas semanas del mes entrante, una vez superado el calendario de exámenes, eran de absoluto solaz, ajeno a la más mínima responsabilidad. También eran momentos para el descanso, la reflexión, las declaraciones de intenciones, un reset mental, como un cero en el cuentakilómetros. Septiembre es diferente ahora. Sin días festivos a los que agarrarse, es un mes de reencuentros en el que dedicamos el primer tramo a ajustar el paso con el resto del mundo mientras recuperamos los zapatos duros y los pantalones largos. Bien pensado, se me parece cada vez más a un lunes. Treinta lunes consecutivos.