Patio de vecinos El acceso a la catedral por la Puerta Santa registra largas colas de peregrinos, que ayer abarrotaron como nunca las rúas del casco antiguo de Compostela
07 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La ciudad congregó ayer a cuatro cardenales -Carlos Amigo Vallejo (Sevilla), Ricard María Carles (Barcelona), José Da Cruz Policarpo (Lisboa) y Antonio María Rouco Varela (Madrid)- y otros tres arzobispos -Fernando Sebastián (Pamplona), Braulio Rodríguez (Valladolid) y Julián Barrio (Santiago)- en una jornada en la que vivió un auténtico abarrote demográfico impulsado por la peregrinación de los 30.000 jóvenes cristianos. Las colas para acceder a la catedral por la Puerta Santa llegaron por la zona sur hasta las rúas de O Vilar y Nova, lo nunca visto en lo que va de año. Las prazas colindantes a la catedral, incluyendo A Quintana, también registraron llenos absolutos, de la misma manera que la mayoría de las rúas del casco antiguo. Un fenómeno, el peregrinatorio, que se inició en el siglo X y que se institucionalizó en 1119 por el papa Calixto II y ratificado en el 1179 por el papa Alejandro III. Desde los siglos XI y XII, bajo el impulso de los monjes de Cluny -los ilustrados europeos de la época- gentes de todos los lugares de Europa acudieron al finisterre. Aquí llegaban de Francia, Italia, centroeuropa, países nórdicos y naciones eslavas desde reyes hasta peatones y santos como san Francisco de Asís y Brígida de Suecia. Un fenómeno único y singular que pervivió con los siglos y que le llevó a afirmar a Goethe que la conciencia e identidad de Europa se hizo peregrinando a Santiago. Exactamente igual que ayer, un día especialmente singular en el que confluyeron varias peregrinaciones más, entre ellas la de la diócesis de Cádiz y Ceuta, pero también otra de Coreta (Italia), presidida por monseñor Comastri; dos mil emigrantes procedentes de un encuentro en Portas llegados en 60 autobuses; o un grupo de un centenar de jóvenes del Camino Neocatecumenal de la parroquia de Santos Juanes de Cullera (Valencia) y, por la tarde, medio millar de personas de Córdoba y otras tantas de Segorbe (Castellón). El catálogo de peregrinaciones de ayer se completó con pequeños grupos, que llegaron al Obradoiro no sólo a pie, sino también a caballo o en bicicleta e, incluso, en motos y algún que otro coche antiguo. Con todo este repertorio de peregrinaciones conocidas no es de extrañar que ayer la ciudad rebosara como en sus mejores tiempos de hace mil años.