Análisis | Luces y sombras de la Lei do Solo para el Ayuntamiento La Administración local vino cediéndole su parte de aprovechamiento al IGVS para hacer viables sus polígonos y ahora éste legalmente incorporará todo el ámbito
03 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Lo que uno otorga bienintencionadamente puede acabar convertiéndose en ley. Y eso es lo que acaba de verificar el Ayuntamiento compostelano con el aprovechamiento del suelo destinado a polígonos públicos, con el consiguiente malestar de los gobernantes municipales. La nueva Lei do Solo contempla que la Xunta de Galicia obtendrá el aprovechamiento urbanístico del 100% de los terrenos públicos, siempre que vayan destinados a viviendas de promoción pública, equipamientos o parques industriales. Hasta ahora se había utilizado circunstancialmente este recurso. El Ayuntamiento acordó concederle a la Xunta en varios polígonos públicos promovidos en Compostela el 10% del suelo que le correspondía, como una forma de hacer viables las promociones. «Parécenos razoable chegar a este tipo de concertos, pero por acordo, non por imposición», señaló el concejal de Urbanismo, Luis Toxo. Varios casos Otra laguna importante que advierte el Ayuntamiento compostelano, a tenor de lo difundido por los medios, es la ausencia en el texto legal del realojo de propietarios de los suelos públicos. Toxo refiere que el Concello ha tenido que suplir esa carencia con «moias xestións e negociacións». Según el edil, el Constitucional advirtió que este asunto tiene que regularlo la Administración autonómica. El Ayuntamiento compostelano ha tenido que solventar en estos últimos años el realojo de medio centenar de familias en distintas zonas de la ciudad. Entre esos casos están 20 familias en el suelo-4 de Conxo, a través de una negociación con Renfe; cuatro familias en el suelo 6 de Santa Marta, tras negociar con la firma Santiago Sur; seis familias en el suelo 4 de A Choupana y otra más en el polígono público adyacente. También se vio obligado a negociar el realojo de ocho familias en el suelo 6 de San Lázaro. La construcción de la rotonda de Conxo significó la edificación de nuevas viviendas para las familias expropiadas, aunque en este caso a costa de Fomento. En ese sentido, consideraría grave que la Xunta no amparase legalmente esta situación.