Los daños colaterales del AVE

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

Reportaje | Los vecinos de Marantes denuncian el deterioro de los viales y las casas Las obras de construcción de un impresionante túnel para el tren afectan a viviendas situadas a tres kilómetros de distancia y también secan los pozos de agua de la zona

22 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l trazado del AVE, en su discurrir por la parroquia de Marantes, pasa prácticamente inadvertido para los foráneos. Sin embargo, los vecinos del lugar saben perfectamente por donde están siendo perforadas las entrañas del valle para construir el túnel que en el futuro será utilizado por el tren de alta velocidad. A tres kilómetros y medio de la aldea de Ramil es posible ver todavía la carcasa del túnel, que dentro de un par de meses será tapado con toneladas de tierra, lo que permitirá que quede perfectamente camuflado en el paisaje rural. El proyecto a simple vista rebosa por todas partes un escrupuloso respeto al medio ambiente de Marantes. Tanto que, si no fuera porque los operarios de la empresa constructora confirman que el túnel pasa bajo el monte, el observador nunca hubiera imaginado que el tren recorrería varios kilómetros bajo tierra. Sin embargo, los vecinos de Ramil (a tres kilómetros y medio de la boca del túnel 2) no están tan seguros de que el cuidado sea extremo. En la aldea las casas han empezado a verse afectadas por las perforaciones y por el paso constante de los camiones de las obras a pocos metros de sus entradas. Las grietas, aunque por ahora no son de grandes dimensiones, han hecho su aparición en casi todas las estancias familiares. «Todos los días descubro una nueva», comenta una de las vecinas. Esta mujer recuerda que la acera de su casa era más alta que la carretera, «pero ahora echaron tanta grava, cemento o arena, que ya no tengo acera; está todo a la misma altura». Pistas en mal estado Para hacer algo más transitables las pistas, los obreros echan de vez en cuando piedras para tapar los baches y una especie de arena que en días de calor levanta una polvareda irrespirable y con la lluvia se forma una masa que se pega a los coches. A las grietas en las viviendas se une el deterioro de los vehículos debido al estado lamentable de las pistas. El camino que une la N-550 y la aldea de Ramil es un continuo bache. Los primeros doscientos metros, más o menos, fueron asfaltados hace poco, pero la lluvia caída ayer ya dejó su huella. El resto de la pista tiene tantos baches que resulta imposible eludirlos. «Nos dijeron que si se estropeaban los amortiguadores, que fuéramos a Tráfico para pedir un justificante de que residimos aquí para que nos paguen la factura». Esta fue la respuesta obtenida por una de las personas que fue a quejarse del mal estado de las pistas. Otro de los graves problemas derivados de la perforación del valle es que los manantiales se secaron. «Yo tengo un pozo de barrena de algo más de 25 metros, nunca tuve problemas, pero ahora el agua es escasa y embarrada; se estropea todo», comentó otro afectado. El pozo de otra casa se secó hace meses. «A mí me abrieron otro pozo, nunca me había quedado sin agua, en 17 años que llevó aquí y, aunque dijeron que era por la sequía, conseguí que me hicieran otro», dice una vecina.