Si las situaciones de soledad de los ancianos y las condiciones de las viviendas son temas que preocupan en la ciudad, en el medio rural la cosa es mucho peor. Y eso se pone en evidencia cuando se producen accidentes que revelan las condiciones en las que puede llegar a vivir un ser humano en pleno siglo XXI. Moisés Ramas fue uno de los dos voluntarios que, en la noche del pasado martes, unieron esfuerzos para salvarle la vida a una anciana de 94 años de edad que vivía sola en una vieja casa del lugar de Negreiroa, muy cerca de Negreira. Otra vez se repitió una situación que, por desgracia, es demasiado habitual, sobre todo cuando llega el invierno: un anciano que vive solo enciende fuego para calentarse. Un despiste, un error o una imprudencia hacen del calor del hogar una tragedia. La mujer de Negreiroa, casi centenaria, ni se enteró de que mientras dormía su casa ardía como una astilla. Moisés recordaba ayer cómo fue alertado por un joven que circulaba en su coche y vio que las llamas salían por el tejado. «Collemos unha escaleira porque pola porta non se podía entrar, xa o lume salía para fora. Nese momento, rompemos unha ventá do segundo piso e, coa axuda do outro rapaz, conseguimos sacala polas escaleiras da casa». El hombre revivía ayer los momentos de nerviosismo de la noche anterior, jugándose el tipo para salvar de una muerte segura a la anciana. «Logo, levámola á casa duns veciños ata que, uns minutos despois, chegou unha ambulancia medicalizada que a atendeu». La mujer se encontraba en buen estado, pese a no percartarse del peligro que pudo correr de no haber sido auxiliada a tiempo. Un matrimonio encargado de su cuidado se la llevó, dado que la vivienda de la anciana quedó parcialmente destruida por el fuego. Otro caso similar ocurrió en la parroquia de Ser, en Santa Comba. Se trataba de un hombre que, al igual que la vecina de Negreira, vivía solo en su casa de Cruz de Santos. Al contrario que la anciana de Negreiroa, éste sí cuenta con familiares directos que, según fuentes consultadas, trataron en más de una ocasión de que este emigrante retornado se fuese a vivir con ellos, aunque siempre declinó la oferta. Un portavoz del Grupo Municipal de Intervención Rápida de Santa Comba señaló que, cuando llegaron al lugar del suceso, el hombre se encontraba muy nervioso porque quería entrar al interior de la casa para salvar parte de sus cosas, aunque su estado de salud no corría riesgo alguno. Para algunos, las pertenencias son más importantes que la vida.