La plantilla de la Real Filharmonía de Galicia la integran 47 músicos. -Es evidente que poco a poco tenemos que ir creciendo también en número. De todas formas, con la plantilla que tenemos y con los refuerzos que vienen podemos hacer muchas cosas. Pero poco a poco necesita una expansión para abordar otro tipo de repertorios. -Esta estructura los condiciona bastante ¿no? -Ciertamente, pero estamos haciendo programaciones que tienen su interés. Es muy importante tener una orquesta mayor, evidentemente que sí, pero con el proyecto que tenemos, que es bueno, tenemos una orquesta perfectamente exportable, incluso diría que más fácilmente exportable. Pero desde luego debe crecer, sobre todo pensando en proyectos que son a medio y largo plazo. -¿Como la Cidade da Cultura, quizá? -No sé lo que va a pasar después, pero sí que poco a poco se debe pensar en cuál va a ser su futuro. Estamos en un camino abierto, y estoy de acuerdo con que se haga paulatinamente. -Continúa con la línea de conciertos casi didácticos. ¿Hasta que punto entra en sus planes? -Creo que es mi deber. El tipo de programa estándar ya está muy visto. Es relativamente fácil programar la típica obertura, un concierto con solista y después una sinfonía. Esto, evidentemente, existe en el programa de abono, pero también hay algunos muy insólitos, con una singularidad. Se trata de no quedarse con el programa estándar ni con la primera opción, buscar que cada programa tenga un interés determinado.