VOZ EN OFF
04 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EN ESTOS tiempos de desaforado interés público por las altas velocidades, el asfalto y otras infraestructuras de elevados réditos electorales, parece que no hay demasiado tiempo para la cultura. Los equipamientos culturales son una asignatura pendiente en esta Compostela que con todos los honores se jacta de ser una de las más eruditas ciudades de España y de Europa. No en vano hemos sido capital cultural del viejo continente hace nada. El caso es que, en espera de la controvertida Cidade da Cultura, faltan varias piezas en el puzzle museístico de Santiago, y conviene que vayan ocupando su lugar. A estas alturas, poco o nada se sabe de ese museo de la música que anunció la ministra de Cultura en pleno torrente de promesas contra el chapapote del Prestige. Y el Museo da Cidade sigue sin sede mientras no acaba de deshojarse la margarita de la marcha del Banco de España de Platerías.