David Beckham contra el Apóstol

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS | O |

01 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

HE SEGUIDO con atención en las últimas semanas el fichaje de David Beckham, un poco por devoción y un mucho por obligación mediática. Me parece fascinante todo lo que este rubio londinense ha generado a su alrededor, porque siendo sólo un extraordinario futbolista ha conseguido que se escriba de él en la prensa seria, en la deportiva, en las revistas del corazón e incluso en las páginas de economía de los medios más prestigiosos. Me detendré en este último punto, que a mi juicio es el más interesante para ponerle la boina. Prueben a buscar en Google.com el número de páginas que aparecen en Internet escribiendo la palabra Beckham y las referidas a Santiago de Compostela. El interior derecho nos gana por goleada: 1.330.000 entradas contra 172.000. Una ciudad milenaria, centro de peregrinación de referencia mundial y con una Universidad cinco veces centenaria sale ninguneada ante un jovencito pelotero que no llega a la treintena. Aprendamos del chico. Él solito va a vender más camisetas e iconos en un año que todas las tiendas de la ciudad desde el Xacobeo 93. ¿Por qué? Porque los linces que le rodean cuidan y explotan su imagen al detalle y se manejan con soltura ante dos términos: marketing y merchandising, que en traducción libre del inglés quieren decir «pasta gansa a carretillas si se tiene un poco de ojo, un pelín de gusto y se es original». Y ahora, vayan a darse un paseo por las tiendas de recuerdos del casco histórico. Fíjense en las gaitas rojigualdas, en los santiños de alpaca, en las camisetas de algodón a 6 euros con infames diseños y, cómo no, en las brujitas, que no sé de dónde coño salieron. Así entenderán nuestras miserias.