La recesión de las ilusiones

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS | O |

11 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DETRÁS DE cada local que se alquila, de cada escaparate que anuncia una liquidación por cierre, de cada traspaso que aparece en el periódico, suele haber una drama. Sólo aquel que ha puesto su vida a disposición de un negocio sabe lo duro que es volver a casa sin las llaves de la tienda, con la cartera vacía y con cuentas pendientes como para amargarse el resto de la existencia. Ayer vi vacío un céntrico local del Ensanche que la pasada semana aún funcionaba. No fui capaz de recordar que había allí, un mal síntoma, pero pensé en la ilusión que tendrían los responsables los días previos a la apertura, haciendo planes, números... Aguantaron poco más de un año. Sospecho que era gente más bien joven que tiene tiempo de remontar el vuelo y a la que seguro que le faltó la suerte y el empeño de los cientos de aventureros que llegaron a esta ciudad en los años 60 y 70, cuando el autobús valía 8 pesetas y pedir un crédito era como cortarse un brazo. Ahora que esos pequeños héroes de la economía local empiezan a jubilarse los bancos regalan el dinero, las vajillas y las toallas de baño, pero faltan emprendedores. Es más fácil ser funcionario o vender sujetadores de Zara.