SALGUEIRIÑOS
03 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EL MINISTERIO de Fomento presenta dos caras en relación a Santiago, una externa y otra interna. Mientras las inversiones estatales de la alta velocidad se están materializando y se ha acometido (de esa manera) el tramo Santiago-Silleda de la autopista, los ciudadanos tienen una mala percepción de su actividad en Compostela. A muchos sólo les suena la obra de O Eixo, aunque hay alguna otra inversión directa, a la que hay que agregar las de los organismos autónomos vinculados al Ministerio. Está lejos la etapa Borrell, en la que cambió de forma radical la fisonomía viaria de Santiago merced a unas elevadas inversiones que Madrid le debía históricamente a Santiago. A partir de esa época, salvando la autovía de Lavacolla (heredada), el aeropuerto es el que ha recibido la mayor atención, aunque tras la instalación del sistema ILS las grandes partidas se resisten a consumarse.