Aprender a vivir sin beber nunca

Joel Gómez SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

La Asociación de Axuda Integral reúne a decenas de alcohólicos todas las semanas en Vite Lamentan que del botellón importe el ruido más que la salud de los jóvenes

23 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«Levo once anos, dous meses e oito días sen beber», afirmaba ayer Juan Jesús Paz García, presidente de la Asociación de Axuda Integral Santiaguesa do Alcohólico (AISA). El más veterano del grupo es Antonio López Domínguez, quien el 28 de febrero cumplirá doce años de abstinencia. Todos los sábados por la tarde se reúnen para compartir experiencias y apoyarse mutuamente en el centro sociocultural de Vite. La asociación empezó en 1992, entre pacientes de la Unidad de Tratamiento de Alcoholismo (UTA) que entonces estaba en el Hospital Xeral, y ahora continúa en el Gil Casares. «Na primeira reunión éramos oito, agora estamos asociados uns 200 e cada sábado veñen a Vite non menos de 50», afirma Paz. Uno de los últimos éxitos es Jorge Míguez, vecino de Conxo, quien incluso en sus tarjetas de visita se presenta como «Alcohólico en rehabilitación» y en ellas consta que «Si necesitas axuda non o dudes: Chámame». Se alegra de estar ahora entre quienes viven sin beber nunca alcohol, aunque consciente de que sigue siendo un alcohólico, y lo será «toda a vida», dice. A Vite se puede ir de simple oyente. Si se decide dar el paso y afrontar la rehabilitación, desde AISA le facilitan el contacto con la UTA. Las actividades que promueven son muy dispares: desde reuniones en las que cada uno relata su relación con la bebida, a fiestas y cenas, o expediciones para asistir a congresos. Recientemente fueron 23 a Viveiro. Además, ofrecen asesoramiento psicológico, con profesionales con años de experiencia en el trato con estas personas. Lo normal, dicen, es que al principio las personas se retraigan, que incluso nieguen lo que bebían. Sólo se sinceran al cabo de algún tiempo, al verificar cómo otros lo hacen. Beber veinte litros al día «Ninguén chega aquí por beber un vasiño de viño á comida. O alcoholismo é o resultado dunha carreira longa, de anos», insiste Jesús Paz. Hay casos de personas que bebían 20 litros de cerveza al día, incluso más. Manuel Collazo relata que consumía hasta una caja de cervezas entera durante la retransmisión de un partido de fútbol, una cantidad que se añadía a lo que había tomado antes, y lo que continuaba después. El alcohólico al principio sueel beber lo que le gusta «pero despois bebe o que lle boten, mesmo colonia, o que sexa», insiste Paz. Un miembro de AISA alcanzó los cinco litros de coñac diarios e incluso acudió a un concurso en el extranjero en el que su competidor inmediato quedó en «sólo» tres litros. AISA ve con pena la polémica del botellón, porque «só parece importar as molestias polo ruido que fai a mocidade, non se ve que esa situación é resultado do alcohol, que lles estraga a saúde e é o que os encoraxa para facer o que fan», indica, indignado, Jesús Paz.