La gallina de los quesos de oro

Xosé García MELIDE

SANTIAGO

La empresa de lácteos acapara menciones de sus productos en las catas oficiales de Política Agroalimentaria en las Denominaciones Tetilla y Arzúa-Ulloa

05 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A La Cata de Queixos de Galicia, organizada por la Consellería de Política Agroalimentaria, ya está acostumbrada a reservar un lugar en el podio a los productos de la fábrica Terra de Melide, bien sea en Tetilla, o bien en Arzúa-Ulloa. Y es que, desde que existe este certamen -comenzó a celebrarse en 1998-, la quesería melidense siempre resultó premiada. El galardón más reciente fue el de la semana pasada: un flamante oro en la denominación de origen Arzúa-Ulloa. Si nos remontamos cuatro años atrás, el historial es apabullante: en 1998, oro en Tetilla; en 1999, de nuevo oro, pero en Arzúa-Ulloa, además de plata en Tetilla; en 2000, plata en Tetilla y bronce en Arzúa-Ulloa; el año pasado, otro oro en Arzúa-Ulloa y plata en Tetilla. A estos premios habría que añadir alguno de nivel nacional, como el Cincho de Oro otorgado por la Junta de Castilla y León al mejor queso de pasta prensada con leche de vaca de España en el 2001. A pesar de lo que pueda parecer, los comienzos de esta empresa no fueron tan flamantes. Fundada en 1990 por Salvador Carreira, tuvo un nacimiento irregular al pasar de una producción artesanal, que ya venía de familia, a otra de tipo industrial en la que hubo numerosos problemas técnicos relacionados con el proceso de refrigeración. Fue una época en la que resultó de vital importancia el apoyo y la confianza de los comercios melidenses. La suerte cambió en 1994, cuando la Facultad de Veterinaria de Lugo le concedió una medalla de plata a su queso Arzúa-Ulloa en el primer Concurso de Queixos Galegos. A partir de ahí, los éxitos jalonaron su participación en concursos similares. Ahora la quesería utiliza leche comprada a otros ganaderos para elaborar sus productos, y fabrica mil piezas diarias. Preguntándole a Salvador por el secreto de su éxito, confiesa que lo aprendió de sus antepasados, y que procura seguir haciendo quesos sin cambiar ese legado: «A calidade dá poucos cartos, pero axuda a abri-lo mercado dun xeito máis doado».