En 1998, todos los vecinos de O Eixo, en Santa Lucía, salieron a la carretera para exigir medidas de seguridad vial en la 525. Desde la remodelación de la vía, O Eixo quedó dividido en dos partes. Ni las señales de límite de velocidad ni las bandas rugosas han evitado accidentes de tráfico graves, atropellos mortales ni tampoco los sustos constantes a los que se ven sometidos los peatones cuando cruzan los tres carriles de la N-525. La situación de riesgo extremo y constante hizo que en 1998 los vecinos participaran masivamente en una movilización convocada por los representantes vecinales. El ambiente estaba muy crispado y la falta de seguridad caldeó excesivamente la situación y algunos vecinos llegaron a las manos con los agentes. Las obras se retrasaron interminablemente y seis vecinos de O Eixo están a la espera de juicio en la Audiencia Provincial. El actual presidente de la asociación, Jesús Montoiro, asegura que hay mucho malestar entre los vecinos y, sobre todo, preocupación por lo que pueda ocurrir en el juicio. «Algún ata pode ir a cárcere; o apoio dos políticos é mínimo», lamenta Montoiro. El presidente tampoco entiende porque no fueron invitados los vecinos a la puesta de la primera piedra, «despois de todo o que temos pasado; aínda que fora por gardar as formas, podían decirnos que as obras empezan, pero non sabemos nada». Ayer durante la colocación de la primera piedra del paso do O Eixo, los vecinos miraban con curiosidad desde la distancia marcada por los agentes de la Policía Nacional. «Veñen a tomar os pinchos, quedaron cansos de poñer unha pedra», decía un vecino; mientras otro bromeaba diciendo: «Tardaron catro anos en poñer a primeira pedra, agora haber canto tardar en facer o paso».