Los niños más esperados

DIEGO ESPIÑA SANTIAGO

SANTIAGO

XOAN A. SOLER

Medio millar de saharauis vivirán con familias gallegas hasta septiembre «¡Me ha reconocido, me ha reconocido!», le dice emocionada María a su marido. Por el pequeño espacio que hay entre las puertas de la terminal del aeropuerto de Lavacolla las familias de acogida observan con impaciencia la salida de los niños que serán sus «hijos» durante los próximos dos meses. Este matrimonio lleva varios años acogiendo a saharauis, pero para otras es la primera vez.

06 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Son las nueve de la mañana y en la terminal de llegadas del aeropuerto de Lavacolla hay una gran aglomeración de gente. La emoción se palpa en el ambiente. Hace escasamente una hora que el avión procendente de Argel que trae a 257 niños saharuis ha tomado tierra. Este es el primer grupo de un total de 500. El resto llega hoy. Los niños vienen de distintos campamentos de refugiados de Argelia y gracias al programa Vacaciones en Paz, promovido desde hace ocho años por la Asociación Española de Amigos del Pueblo Saharaui, disfrutarán de dos meses de vacaciones en Galicia. «Para as familias é máis que un acto de solidaridade, é unha maneira de identificarse coa causa do pobo saharahui», mantiene José Manuel Rodriguez, representante del Concello. Para los niños, es la oportunidad de dejar atrás el campamento de refugiados. El momento de la alegría Poco a poco, y una vez superados los trámites burocráticos, los niños fueron saliendo acompañados por sus monitores. Ya fuera, en los primeros momentos, contrasta la alegría de de los nuevos padres con la mirada expectante y un tanto temerosa de los niños. Sin embargo la tensión dura poco, ya que se produce el reencuentro o, en su caso, el primer contacto con los niños. El desconcierto inicial se vuelve alegría y disfrute. «Trátase duns rapaces moi espabilados, intégranse cunha rapidez asombrosa», señala Santiago Jimenez, responsable del programa Vacaciones en Paz en Galicia. Xosé Antonio, vecino de Fene, está feliz. Junto a él van dos hermanas, la mayor es la tercera vez que viene a Galicia, para la más pequeña será la primera. Fatma Mohamed, delegada del Pueblo Saharaui en Galicia califica el programa «de éxito total», pero advierte que «las risas de hoy son lloros en septiembre, pero los niños tienen familias que los esperan y los quieren y por eso están mentalizados de que deben volver». Las autoridades saharauis fletan vuelos para que los padres de acogida puedan visitar a los niños durante el resto del año.