La comarca de Ordes afianza su liderazgo en el sector textil

REDACCIÓN SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

La empresa Viriato fue el punto de partida y principal motor de arrastre de la actividad Ordes constituye un ejemplo de comarca rural en la que se desarrolla una clara estructura dinámica y competitiva dentro del sector de la confección basada en una serie de pequeñas y medianas empresas. Así se desprende de un estudio universitario divulgado en el reciente Congreso Galego de Economía. La comarca cuenta con 64 empresas que emplean a más de 2.000 personas, mayoritariamente mujeres. Viriato fue el punto de partida, referente y motor de arranque de una actividad ahora consolidada en una comarca tradicionalmente agro-ganadera, sector en regresión al no haber superado la crisis de las vacas «locas».

13 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El estudio, divulgado en el Congreso Galego de Economía por la profesora Isabel Rodríguez Giadás, constata que Ordes ha generado un proceso de industrialización endógeno basado en la industria textil. La confección, dentro de la que destacan los géneros de punto, constituye una importante fuente de empleo, a pesar de los problemas de reestructuración derivados de la competencia internacional. Dentro de una comarca tradicionalmente agro-ganadera, este proceso de industrialización le da cierta singularidad y en un momento como el actual, en el que la ganadería atraviesa todavía una fuerte crisis, el textil está jugando un papel muy importante, pues no sólo ayuda a reforzar la economía de muchas familias sino que, a su vez, beneficia a otros sectores, como la construcción y los servicios, que han experimentado un crecimiento importante en los últimos años. El éxito radica, según el estudio, en la combinación de los elementos más tradicionales -utilización de la mano de obra femenina, a veces con carácter sumergido-, junto al empleo de la tecnología más moderna y sofisticada para ciertas fases del proceso, reforzado todo ello con agresivas campañas de promoción y publicidad. De hecho, en la comarca ordense funcionan en este momento un total de 64 empresas entre comercializadoras, confección, géneros de punto, manufactureras, talleres, cooperativas y autónomos. Emplean a 1.200 mujeres e indirectamente a otras 1.200, la mayoría en la economía sumergida.