IGNACIO CARBALLO ANÁLISIS El propósito de la dirección del organismo de sacar a concurso sus plazas sorprende a los trabajadores La pretensión de la ejecutiva del Consorcio de Santiago de partir de cero en materia de personal y estudiar la convocatoria de una oposición libre para cubrir todos sus puestos de trabajo ha sembrado la inquietud entre la plantilla, que cree que le pueden hacer pagar los platos rotos de un conflicto de dimensión política en el que no tienen arte ni parte. Y fuentes del comité de empresa se muestran escépticos sobre la posibilidad de que se aplique una medida laboral tan «grave e injusta». Mientras, prosigue la investigación interna en busca de pruebas que demuestren la denuncia anónima de irregularidades en la Oficina de Rehabilitación. Estas anomalías eran «vox populi» entre los trabajadores del Consorcio y el tema había trascendido ya fuera de los pazos de Raxoi y de Vaamonde.
17 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El conflicto del Consorcio de Santiago empieza a alcanzar unas dimensiones políticas de consecuencias todavía imprevisibles. Y ello pese a que la crisis de marzo-abril, cuando la Delegación del Colegio de Arquitectos se enfrentó con la dirección de la Oficina de Rehabilitación, tuvo ya unas secuelas que cambiarán la trayectoria del organismo interadministrativo porque dejó al descubierto algunas bases poco sólidas del pazo de Vaamonde. El resultado se conocerá pronto, tras la reunión de la ejecutiva del 13 de diciembre y el posterior consejo de administración. Para entonces, según anunció el viernes el alcalde y presidente del Consorcio, Sánchez Bugallo, habrá de estar concluida la investigación interna. Según sus palabras, hasta ahora «non se confirman os datos contidos no escrito de acusación, sen perxuicio de que a investigación siga e poida chegar a conclusións en algún caso incluso sorprendentes». Caza de brujas Entre los trabajadores del Consorcio críticos con los responsables de la Oficina de Rehabilitación se sospecha que la investigación arrancó el lunes con escasa voluntad de llegar al fondo del asunto y sí en cambio de descubrir al grupo de empleados que está detrás del anónimo en el que se detallaban doce presuntas irregularidades en dicho departamento. El comité de empresa, que estuvo representado en la inspección el lunes, se hizo eco de ello y pidió por escrito una investigación «rigurosa». En esa inspección participó el responsable de los servicios informáticos del Concello, el gerente del Consorcio y el secretario del Concello (lo es también del organismo), quien levantó acta. El informe concluye que en la documentación revisada no se constatan los hechos denunciados en el anónimo. No obstante, y pese a que el martes se abrió un paréntesis, el registro de los ordenadores se retomó el jueves. En el pazo de Vaamonde dicen que previamente se habían recibido dos llamadas desde muy altas instancias de la Xunta.