M. CHEDA CRÓNICA El BNG enfila ya las municipales mientras el PSOE llama al trabajo en común Amanece en la ciudad una semana después del 21-O. Aquí el PP estuvo en su papel, ganando, pero sin los alardes de otros comicios; el BNG se pegó el gran batacazo; y el PSOE recuperó a pulso los escalones antaño perdidos. Ahora estos partidos comienzan a interpretar aquellos resultados en clave local. Los nacionalistas enfilan ya las municipales del 2003 y ensayan un distanciamiento: reclaman mayor peso político en la coalición de gobierno. Los socialistas no recogen la petición y llaman al trabajo en común.
29 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.ambian de estrategia los nacionalistas tras la noche del 21-O. Pocos méritos para tanto trabajo, piensan. Se preguntan cómo la gestión municipal en Santiago -es el segundo gobierno mejor valorado de las ciudades gallegas- no les ha rentado beneficios. Y sólo aciertan a encontrar una respuesta: sus socios en Raxoi, los socialistas, cosechan uno a uno todos los frutos. De modo que ahora el grupo liderado por Encarna Otero reclama un mayor peso político en la coalición. Quiere protagonismo en la toma de decisiones. Más proyección. Esta petición -así lo reconocen los propios ediles del BNG- viene al caso ya de las próximas municipales; en esencia, supone un posicionamiento a propósito del 2003. Planteada en estos términos, el PSOE rechaza siquiera estudiar la cuestión. Basta con escuchar a un dirigente local del partido de la rosa. «Xa teñen o suficiente protagonismo -en alusión a los concejales frentistas- nas áreas asignadas». Muy al contrario, los socialistas despachan las inquietudes del nacionalismo santiagués con un llamamiento al trabajo en conjunto. Para estos las urnas aparecen aún difusas en el horizonte. Es decir, que todavía no es tiempo de grietas en la coalición. Incluso dentro del PSdeG hay quien lanza una advertencia: «Se equivocan mucho en el Bloque si van a comenzar a mezclar la dinámica autonómica con la municipal; por ahí van muy mal».