El uso hostelero en Xoán XXIII se limitará a los edificios de Enfermería y Maxisterio

La Voz

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Raxoi estudió demoler el López Ferreiro, pero lo descartó por la falta de opciones para reubicar el colegio El colegio López Ferreiro quedó definitivamente descartado de la operación destinada a transformar los edificios universitarios de Xoán XXIII en un complejo hostelero. Para ello se contempló el posible traslado del centro escolar, pero la idea no cuajó al no reunir las dos parcelas analizadas para la reubicación el espacio suficiente. La decisión le fue comunicada a los promotores hace un mes. Raxoi considera que la actuación de la Universidad es perfectamente viable tal como está concebida.

14 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

REDACCIÓN SANTIAGO El Ayuntamiento contempló seriamente el traslado del colegio López Ferreiro en el marco de la operación que promueve la Universidad compostelana de transformación urbanística de esta zona, que abandonará su carácter universitario para convertirse probablemente en un complejo hostelero. La propuesta se planteó en el ámbito de las negociaciones entre la Universidad y el Ayuntamiento. Para el organismo universitario sería un elemento añadido de cara a una mejor formulación de sus planes de financiación del campus sur. Para el Concello incluir toda la manzana sería la solución al problema estético que representa este edificio en plena entrada al casco histórico de la ciudad. Obviamente, el colegio no podría tener un enclave muy distante de su actual emplazamiento, puesto que ello atraería probablemente las iras de la comunidad escolar afectada. En ese sentido, se barajaron dos alternativas separadas por la avenida de Xoán XXIII, una en la parte superior y otra en la inferior. Ésta última concierne a la misma parcela ofertada inicialmente al Ministerio de Cultura para construir la biblioteca estatal, y la otra se ubicaría en el entorno del área definitiva de la biblioteca. La opción más distante estaría a menos de cien metros del colegio. El problema de peso que se interpuso es la normativa actual, que exige un mínimo de 5.000 metros cuadrados para la construcción de un centro escolar, superficie inalcanzable en los dos casos (en la zona del parque de Xixón había que cargarse para ello parte de la zona verde). Raxoi, pese a considerar las ventajas del nuevo centro, prefirió entonces no aventurarse. Otra razón que movió a dejar a un lado el traslado es que el López Ferreiro es el único centro escolar público de la zona histórica. La conclusión es que, aunque en algún sector se daba por hecho el traslado, hace un mes el Ayuntamiento le comunicó oficialmente a los gestores de la operación la imposibilidad de derribar el colegio. Los responsables locales consideran, en lo que atañe a la propia actuación de Xoán XIII, que es «perfectamente viable» sin necesidad de incorporar el López Ferreiro. El objetivo es la financiación del campus de Ciencias da Saúde en A Choupana (proceso en el que interviene también el plan de Galeras), cuyo coste asciende a cuatro mil millones de pesetas.